16.8.10

EM PROCESSO | Elena Córdoba

textos de Sandra Cendal

Sandra Cendal, investigadora teatral, está acompañando el proceso de creación de la nueva obra de Elena Córdoba, “Expulsadas del Paraíso”, que se estrenará el día 12 de Agosto en el festival. Obra última de la serie en la que esta coreógrafa madrileña lleva inmersa en los últimos años: “Anatomía poética”.
Cendal va describiendo y leyendo los ensayos y las reflexiones sobre este proceso en el que se mezclan las otras dos obras (“La mujer de la Lágrima” y “Todo lo que se Mueve Está Vivo”) que Córdoba va a presentar en el festival.

fotografia de Susana Paiva

11/08/2010
Recta final de este proceso cuyo resultado se estrenará mañana día 12 de agosto, dentro de la programación del Citemor.
Más allá de lo que entonces se muestre, la residencia ha sido una oportunidad –privilegiada- en forma de espacio y tiempo. Algo más de dos semanas en las que los límites entre escena y vida se han difuminado, sin contaminarse por ello. Una experiencia correspondiente a un proceso creativo, inseparable de la propia (con)vivencia.
En lo relativo a Expulsadas, acompañar el desarrollo de la pieza – de sus materias, lenguajes y estructuras- ha supuesto conocer los engranajes de un misterio que, si bien no desvelado, sí ha dejado de (a)parecer tan lejano. Un misterio que, además, no es exclusivo de esta pieza sino inherente al cuerpo múltiple de la escena - de la creación, de la danza, del intérprete.
En definitiva, una tentativa de aproximación a esos cuerpos que, hablando sobre cuerpos, se dirigen a otros cuerpos.
Expulsadas del Paraíso podrá verse en Citemor los días 12 y 13 de agosto a las 23.30h.


10/08/2010
En primera persona: extractos de notas de trabajo y reflexiones de Elena Córdoba sobre “Expulsadas del Paraíso”. Fuentes: bloc de trabajo de la creadora, blog Anatomía Poética (http://anatomia-poetica.blogspot.com/) y entrevista realizada por Pablo Caruana Húder en el marco del Citemor.

Pre-tensiones
[“Como no puedo enseñar mi interior, como ni siquiera puedo verlo, voy a trabajar con mis danzas para dibujar en el exterior de mi cuerpo (en lo que tú puedes mirar), las funciones y los movimientos de mi adentro. Así, cuando vengas a verme bailar conocerás en mi cuerpo lo que no se ve de él y lo que tampoco ves del tuyo. Verás en mi constitución la tuya” (Elena Córdoba)]
Crear un catálogo de la relación entre anatomía y representación del cuerpo para comprender cuánto se acerca el secreto de la belleza al secreto de la vida.
Hacer visible lo más interno, lo más delicado, lo más prohibido, lo más débil. Iremos con el cuerpo más allá de los límites de las caderas, con las raíces del cuerpo más acá, para ir del más allá al más acá de forma indistinta.

Materias (articulaciones, nutrición, grasa)
[“El exterior y el interior no es más que la distinción entre mi cuerpo y los demás cuerpos” (Bergson)]
En “Expulsadas…”, se trabaja sobre la cadera, en la cadera está la sujeción de la vertical y obviamente yo quería desestabilizarla. […] No es sólo un trabajo sobre la cadera, sino que todo el cuerpo hace la función de la cadera, de esa cadera que es nuestro soporte. Si tú desestabilizas ese soporte la fragilidad del cuerpo es automática y es tremendamente poética y pura.
[…] Cuando nos metimos a trabajar el intestino, por mucho que lo estudiaba no dejaba de ser un órgano interno que trabaja de manera involuntaria, es movido pero no se mueve jamás. El intestino está atado a la espalda por el desenterio y se desplaza con los movimientos de las paredes abdominales. Hubo un momento en que creí que no podíamos abordar eso, trabajamos sobre la pared abdominal y ya está, me decía. Pero de repente aparece la nutrición, el movimiento de tragar y el movimiento de expulsar. Hay algo que conecta el cuerpo con la nutrición, trabajamos en acciones voluntarias de tragar de distintas formas y sobre un apunte sobre la expulsión. Cada parte del cuerpo tiene su vía, su canal. Y son totalmente diferentes.
[…] Yo trabajo sobre los asientos de grasa, nadie va a saber que yo estoy trabajando sobre eso. Pero de ahí surge mi motivación, por edad y por estar frente a los cuerpos de Montse Penela y Camille [Hanson], que son más jóvenes; y, además, esas grasas son la base de la cadera de la mujer. Pero, sin embargo, de ahí surge otra cosa.

Poética expositiva
[“La percepción dispone del espacio en la exacta proporción en la que la acción dispone del tiempo” (Bergson)]
“Expulsadas…” es quizá la primera obra en el que yo intento hacer un puente entre mi poética y esa consciencia anatómica. Ahí sí que ha surgido una obra que se pasea entre la ficción, la narración del cuerpo y la pureza de ese acto expositivo.
En “Expulsadas…”, se trabaja a catorce metros del espectador y no se pierde lo que se está haciendo, la amplitud del cuerpo es inmensa. Creo que “Expulsadas…” se divide entre esos dos espacios, hay partes más expositivas y otras más poéticas, coreografiadas, incluso con concierto para violín y orquesta.

(Pre)Textos
Relación de algunos de los textos que se encuentran en el origen de esta pieza:
“Anatomía de Gray”; “Sagrada Biblia”; “Guía de los movimientos de musculación”; “Mira a lo lejos”, Alain; “Paisaje en grano de arena”, Szymborska; “Instante”, Szymborska; “Aquí”, Szymborska; “Poemas a la muerte”, Dickinson; “Elogio de la infelicidad”, Lledó; “Eclesiastés”, prologado por Doris Lessing; “Cantar de los cantares”; “Atlas of human anatomy and surgery”.


09/08/2010
“Al estudiar el aparato locomotor entro de lleno en esta idea, sólo se mueve lo que está vivo y con esa visión estudio los huesos, los músculos y el sistema nervioso que ordena los movimientos”
(Elena Córdoba)

En paralelo al proceso de Expulsadas ha comenzado a ensayarse Todo lo que se mueve está vivo, tercera pieza escénica de Anatomía Poética.
Esta obra fue el resultado del primer exploratorio escénico que organizó la Sala Cuarta Pared dentro de su – entonces – recién inaugurado Espacio Teatro Contemporáneo (ETC). Una oportunidad – en forma de espacio y tiempo – que fue utilizada por la creadora para continuar avanzando en su estudio sobre el movimiento que se produce en el interior del cuerpo, acotándolo (en este caso) a tres de los órganos que efectúan los movimientos voluntarios del mismo. De este modo, el exploratorio se convirtió en una indagación anatómico-escénica acerca del aparato locomotor, centrado en la potencialidad del movimiento contenida en hombros, brazos y manos.Los recorridos que Elena Córdoba ideó para esta fase de su particular viaje al interior del cuerpo partieron de lo más profundo e interno; de las estructuras, límites y posibilidades encerrados en cada una de estas tres partes del cuerpo. Los ensayos se desarrollaron así en forma de itinerarios por el cuerpo; en viajes que, comenzando en las articulaciones, se detenían en el músculo y transitaban hasta la piel para concluir en la resonancia que surge del movimiento.
En palabras de Elena Córdoba: “Hay una fragilidad que emana de esos movimientos y de esos gestos que intenta hacer un músculo en solitario, hay una desproporción entre la voluntad (el impulso) y el acto (el movimiento), hay una duda, un temblor que se hace movimiento, que se hace metáfora”.
Todo lo que se mueve está vivo se presentará en Citemor los días 12 y 13 de agosto, dentro de la doble sesión que incluirá el estreno de Expulsadas.


fotografia de Sylvia Calle

06/08/2010
Notas de trabajo (I)
Las sesiones de trabajo comienzan a convertirse, más que en ensayos, en ejercicios de perfeccionamiento y pulido de la materia. Por ello, Elena me sugiere que podría resultar interesante usar el blog para sacar a la luz algunas de las notas de trabajo escritas para “Expulsadas del Paraíso”.
Del conjunto de escritos, citas y conversaciones, selecciono en primer lugar varios de los fragmentos que, con carácter más poético o reflexivo, se encuentran en el origen de esta pieza. Los siguientes (pre)textos son así aquellos que, aún surgidos a partir del estudio anatómico, guardan mayor relación con la poética del cuerpo.

TIEMPO Y CREACIÓN
Antes de haber mordido la manzana del árbol del bien y del mal no existía el tiempo porque no existía lo biológico -a no ser que Dios, adelantándose a Darwin, hubiera creado antes a todos los seres vivos que, evolucionando, llegaron a seres humanos. Dado que no existían seres capaces de reproducirse –no existía la reproducción sino la creación del eterno alfarero- él [dios] fabricó con sus manos a Adán dando forma a una masa de barro. Cuando se dice que Eva no tenía ombligo porque fue hecha a partir de un fragmento del cuerpo de Adán, y que por tanto no fue expulsada del útero de una primera mujer –ella era la primera-, no existía el tiempo.

GENERACIÓN Y REPRODUCCIÓN
“La felicidad está dentro y fuera. Somos dentro y fuera. Somos seres incompletos” (Emilio Lledó)
[Extracto de conversación escrito por el cirujano Cristóbal Pera en contestación a Elena Córdoba]
Primitivamente había tres especies de hombres: unos todo hombres; otros todo mujeres; y los terceros hombre y mujer –dos andróginos-, especie en todo inferior a las otras dos.
Estos hombres eran dobles: dos hombres unidos, dos mujeres unidas, un hombre y una mujer unidos. Estaban unidos por el ombligo y tenían cuatro brazos, cuatro piernas, dos semblantes en una misma cabeza, los órganos de la generación dobles y colocados del lado del semblante, por debajo de la espalda. Los dos seres unidos de esta manera, sintiendo amor el uno por el otro, engendraban a sus semejantes no uniéndose sino dejando caer la semilla a tierra como las cigarras. Esta raza de hombres era fuerte. Se hizo orgullosa y atrevida hasta el punto de intentar, como los gigantes de la fábula, escalar el cielo. Para castigarles y disminuir su fuerza, Júpiter resolvió dividir estos hombres dobles. Comenzó por cortarles haciendo de uno dos, y encargó a Apolo la curación de la herida. El dios arregló el vientre y el pecho, y para humillar a los culpables, volvió el semblante del lado en que se hizo la separación, para que tuvieran siempre a la vista el recuerdo de su desgracia. Los órganos de la generación habían quedado del lado de la espalda, de suerte que cuando las mitades separadas, atraídas por el ardor del amor, se aproximaban la una a la otra, no podían engendrar –la raza se perdía. Júpiter intervino, puso estos órganos en la parte anterior e hizo posibles la generación y la reproducción. Pero desde entonces, la generación se hizo mediante la unión del varón con la hembra, y la sociedad hizo que se separaran los seres del mismo sexo primitivamente unidos. Sin embargo, en el amor que sienten el uno por el otro han guardado el recuerdo de su antiguo estado: los hombres, nacidos de hombres dobles, se aman entre sí; como las mujeres, nacidas de mujeres dobles, se aman a su vez; como las mujeres, nacidas de los andróginos, aman a los hombres; y como los hombres, nacidos de los mismos andróginos, aman a las mujeres [discurso de Aristófanes en El banquete de Platón].
En conclusión, somos seres incompletos que buscamos la otra mitad fuera de nosotros para encontrar la felicidad. (Cristóbal Pera).

EVA
Fue el tiempo lo que expulsó a Eva del paraíso.
Fue el sentimiento de muerte.
Fue el cuerpo caído y poco atractivo.
Fue la pérdida de la ilusión.
Fue la consciencia del límite.
Fue el tedio.
Fue la anatomía.
Fue la menopausia.
Fue el cansancio en el hacer.
Fue la falta de paz.
Fue la biología.


05/08/2010
DISCURSO DIREITO- María José Pire
María José Pire es bailarina clásica y contemporánea. Comenzó a formarse en el estudio de la danza en Alicante, ciudad donde nació. A los 19 años se trasladó a Madrid para entrar como aspirante en el Ballet Clásico Nacional. Allí descubrió la danza contemporánea - o, como ella misma explica, la libertad de poder bailar descalza - y fue entonces cuando abandonó las puntas para decantarse por esta disciplina.
Su primer encuentro con Elena Córdoba tuvo lugar en un curso que organizó Mathilde Monnier para seleccionar bailarines españoles que participasen en una de sus piezas. Después de ese curso, María José volvió a coincidir con Elena justo en el momento en que esta estaba preparando su primera obra. Elena le habló de “Las Ciudades Invisibles” (1991), le invitó a que viera un ensayo y María José acabó trabajando en ella.Tras esta primera colaboración, María José Pire ha participado en las siguientes creaciones de Elena Córdoba: “Cuentos de amor” (1993); “Cantos” (1997); “Los negocios acaban a las diez” (2001); “Silencio” (2005); “Quedémonos un poco más sentados” (2006); “La mujer de la lágrima” (2008); “El aire. Fotografías del alma” (2008). Casi 20 años de trayectoria compartida y una amistad construida más allá de la escena.
María José está ahora en Citemor para presentar “La Mujer de la Lágrima”, Última obra de escena realizada con Elena Córdoba dentro del proyecto “Anatomía Poética”.

CREACIÓN, DANZA Y MOVIMIENTO
¿Cómo comienza cada nuevo proyecto con Elena Córdoba?
María José Pire: Elena normalmente hace una propuesta, que puede ser física o poética, y deja que se improvise. A partir de ahí empieza un trabajo conjunto, ella va buscando dentro de tu propuesta de movimiento, en lo que ve de singular en ti; y ella va dirigiendo, dejándote espacios de libertad. Elena busca siempre lo que llamamos materia de movimiento, que sería como la materia del escultor. Una materia que sea muy pura y verdadera.
¿Qué relación se establece entre la danza y el movimiento en las creaciones de Elena Córdoba?
M.J.P: Con Elena, la danza se vive como experiencia, no se busca un resultado o una forma sino que el proceso de movimiento es lo más importante. En el trabajo hay un olvido de uno mismo, abandonarse al movimiento y a la experiencia del movimiento. Es la experiencia la que te va llevando. Lo que importa realmente no es el resultado sino lo que se va viviendo. Lo que vive el bailarín y lo que vive la persona que lo mira.

VIAJE AL INTERIOR DEL CUERPO
Acompañar a Elena Córdoba a lo largo de todos estos años te ha permitido presenciar y participar en la evolución de su proceso creativo. En este sentido, ¿dónde situarías el punto de partida del proyecto “Anatomía Poética”?
M.J.P: Elena tuvo ya una inflexión en su trabajo en la obra anterior, “Quedémonos un poco más sentados” (2006). Allí empezó a trabajar sobre la piel y a cambiar su lenguaje y su forma de trabajo. Después se puso a estudiar anatomía sin pensar en crear una obra, sólo por estudiar.

De esa investigación surgiría “El Aire. Fotografías del Alma” (2008). Una instalación fotográfica en la que participaste como modelo.
M.J.P: Sí, y cuando se iba a presentar ese trabajo fotográfico fue cuando [Elena] decidió hacer como una ilustración viva. En aquel momento, Elena ya había estudiado los músculos de la cara, de la expresión facial, de la garganta y del cuello. A mí eso me atrajo muchísimo porque todo este proyecto va conmigo muy bien porque yo soy una persona introvertida, que tiendo a meterme en mí misma. Es como una mirada hacia el interior de uno mismo, hacia lo que somos por dentro, y a la vez eso cómo te transforma exteriormente, en lo que los demás ven de nosotros. Tiene que ver con hacer visible el interior.

LA MUJER DE LA LÁGRIMA
¿Qué lugar ocupa “La Mujer de la Lágrima” dentro de Anatomía Poética?
M.J.P.: [La Mujer de la Lágrima] Es diferente de “El Aire”, porque no hay un estudio anatómico de concentrarse en una parte del cuerpo, sino que tiene una poética detrás acerca de lo que supone ese estudio de la anatomía. “La Mujer…” surge a partir de la evidencia que se tiene cuando alguien se enfrenta al estudio de lo que somos. De que somos maravillosos por dentro, pero también somos frágiles, vulnerables y finitos. Y también de esa búsqueda del alma que hay detrás de todo el estudio del cuerpo y del interior del cuerpo. Lo que todo ello te produce emocional, emotiva e intelectualmente. Eso es “La Mujer…”, más que el estudio en sí, lo que eso produce en cuanto a vértigo, desmayo, emoción y compasión.

“La Mujer de La Lágrima” se presenta esta noche en el Teatro Esther de Carvalho, dentro de la 32º edición del festival Citemor.


María José Pire. Fotografia de Susana Paiva

04/08/2010

Un escenario (des)habitado
Curioso y sugerente se presenta un escenario vacío a la espera de nuevos decorados y transitorios moradores. Inquietante, además, si este espacio es un antigua nave, ahora sin funcionamiento y reconvertida en sala de exhibición o ensayo.
Este es el lugar donde, desde ayer, Elena Córdoba se ha desplazado junto a su equipo para realizar los últimos días de residencia antes de la presentación de la pieza.
Una nave acostumbrada a acoger actuaciones de muy distinto tipo y sin embargo carente de demasiadas huellas, al menos aparentes. Cualquiera se sentiría tentado a detenerse en sus paredes en busca de alguna señal que delatase el paso de habitantes e historias anteriores. Nada en exceso evidente. Tan sólo restos anecdóticos de puestas en escena recientes, como el ataúd que el Colectivo 84 usó a modo de nevera en su obra Morro como País.
De este modo, la nave se convierte en un breve tiempo y sin dificultad en la nueva casa de Elena Córdoba y familia. Retomada la rutina y tras un incidente matinal, la tarde ha estado por entera dedicada a definir las tres Evas que hará Elena en forma de estribillos de la obra. La idea es que cada Eva sea la misma pero otra, una repetición capaz de dar lugar a diferencias y, a la vez, que sirva para articular las distintas secciones que componen la pieza.
El mito cuenta que Eva fue expulsada del paraíso como consecuencia de su pecado original. No obstante, la historia dejó por aclarar si esta condena fue o no –en algún sentido- gozosa.


03/08/2010

Sergí Fäustino: un pensamiento en escalas
El creador y director escénico Sergí Fäustino ha sido el invitado al ensayo de hoy. Faustino se formó en la danza y ha desarrollado gran parte de su creación artística a través del cuerpo. Por ello, aproximarse al trabajo de Elena Córdoba le resultaba no sólo una oportunidad interesante sino también una buena ocasión para establecer diálogos con materias y lenguajes compartidos.
No obstante, este no ha sido el primer contacto de Fäustino con el proyecto actual de Elena Córdoba. Su primer acercamiento tuvo lugar en Barcelona con motivo de la presentación de El Aire. Fotografías del Alma. A esta instalación con acciones le siguió la puesta en escena de una conversación (ilustrada) entre el cirujano Cristóbal Pera y Elena Córdoba. Fäustino acudió así al ensayo, como un “espectador ilustrado”.
De la charla que mantuvimos después de la sesión, me interesó sobre todo el concepto de escala, que él utilizó para referirse al recorrido que su propia mirada había realizado en relación a las danzas y a los cuerpos.
Esta escala le había inspirado un tipo particular de pensamiento cuyo fundamento está en la mirada del cuerpo –entendido (a su vez) como medida de todas las cosas. Su mirada había ido escalando desde la observación de un órgano en concreto hasta el conjunto del cuerpo para terminar ampliándose a la totalidad del espacio escénico. Una mirada, la de Sergí Fäustino, a partir de la que poder elaborar un pensamiento de escalas en relación al cuerpo múltiple de lo escénico (del bailarín, del espectador, del contexto…).
La conversación con el creador terminó con una reflexión acerca de Citemor y del modelo de residencia que este festival propone e impulsa. En su opinión, las residencias son una oportunidad para el artista, no sólo para habitar espacios y tiempos distintos a los cotidianos; sino –y sobre todo- una ocasión para desarrollar trabajos ajenos a finalidades y objetivos concretos. Una forma – otra – de creación que prioriza el proceso sobre el resultado y que posibilita así, al artista, situarse al margen de la urgencia e inmediatez de los habituales mercados.

fotografia de Susana Paiva

31/07/2010
“Ningún ser que se alimente no participa de la muerte”
Las tres acciones que componen la sección dedicada al comer son a su vez tres danzas pre-existentes en el interior del cuerpo: la danza del tragar, en la que participan boca y esófago; la danza del digerir, que mueve el intestino delgado; y la danza del evacuar, en la que están implicados el recto y el ano.
La puesta en escena de estas danzas consiste en hacer visible la serie de movimientos que el cuerpo –consciente e inconscientemente- realiza para sobrevivir.
Una llamada de atención sobre la relación entre corporalidad y materia. Una forma de dar visibilidad al movimiento interno del cuerpo.


30/07/2010

Esta tercera jornada se desarrolla tan sólo en horario la tarde. La mañana ha estado ocupada por el ensayo de La Mujer de la Lágrima –obra que presentarán Elena Córdoba y María José Pire el día 5, junto al estreno de los Museos del silencio, última serie de videos realizados en colaboración con Sylvia Calle.
Comienza Camille practicando de nuevo la danza del recto. En esta ocasión, aire, voz y movimiento se acercan cada vez más a su propio tiempo y ritmo escénicos.
A continuación, Montse baila su solo, construido igualmente a partir de la anatomía de esta parte del cuerpo. Al margen del –pretendidamente- imperfecto e inarmónico carácter de esta danza; sorprende la cantidad de movimiento que compone el conjunto de la pieza.
Elena quiere probar a mostrar en una misma escena los solos de cada bailarina. En un sentido funciona, dado que permite al espectador observar las diferencias entre dos danzas bailadas desde una misma parte del cuerpo. Sin embargo, la propia disposición del espacio hace que en vez de dialogar, los cuerpos acaben por contaminarse hasta borrar su singularidad propia. Cada danza tendrá así un distinto lugar y tiempo.
La última parte de este día lo dedican a ensayar la danza que cerrará la pieza. Montse, abatida por la fuerza de alguna suerte de dios; se retuerce hasta caer tendida en el suelo del escenario. Es la puesta en escena del momento en que Eva fue expulsada del paraíso. Carlos sugiere que a este final, aun respondiendo al desarrollo lógico de la obra; le falta algo del placer asociado a la acción de pecar. Quizá Montse pueda gemir mientras se hunde o quizá, como dice Elena, sea inevitable que dios acabe venciendo.

fotografia de Susana Paiva

29/07/2010
Elena sugiere que es el momento de hacer cuentas. Para los no-iniciados -yo entre ellos- , esto significa medir la música con el cuerpo o, más bien, acoplar la música a los ritmos y danzas que el cuerpo crea. Para realizar estas cuentas, se usan sobre todo escuchas y silencios. Lo cierto es que este ejercicio de coordinación se asemeja a la estructura de una jamsession: una ordenación de lo improvisado, en este caso,de aquello que surge del cuerpo.
En paralelo, Camille comienza a bailar la zona abdominal: oblicuos, recto y diafragma se ensanchan y comprimen al ritmo de la respiración. En algún momento, Elena le propone dar voz a ese aire que inspira y expira al ritmo de cada movimiento. Difícil, al menos por ahora, sincronizar voz, respiración y cuerpo. Asumen que están todavía en fase experimental y que necesitan más tiempo y reposo para definir cada una de las materias.
No obstante, a lo largo de este ensayo matinal han ido apareciendo imágenes y formas susceptibles de ser puestas en escena. En particular, algo que Elena ha llamado “gran danza del vientre”; una suerte de ola abdominal a través de la cual cada músculo resulta asilado hasta diferenciarse del conjunto en que se integra.
La sesión de la mañana se interrumpe por la llegada de otro miembro de la familia Córdoba: María José Pire, compañera y amiga de Elena, además de bailarina en un gran número de sus creaciones.
Tras la comida, nueva fase de este ensayo, hoy a jornada completa.
La tarde comienza con la intención de coreografiar el dúo que Montse y Camille comparten dentro de la sección dedicada a la danza de las articulaciones. De nuevo la música ha de acoplarse al cuerpo, aun sin pautar sus movimientos. Elena quiere que melodía y cuerpos no se acompañen sino que se contrapongan, se desdigan, se confundan. Tiene el convencimiento de que en lo imperfecto se esconde un tipo particular de belleza o, al menos, es ahí donde ha decidido buscarla.
Ante esta tentativa de coreografía (anárquica), surgen varias preguntas:
¿Cómo pautar una improvisación?
¿Cómo ordenar el desorden?
¿Cómo establecer una lógica en el caos?
¿Cómo asociar discontinuidades?
El orden, lo armónico o lo equilibrado no tienen cabida en este ejercicio extremo de belleza donde lo único importante parece ser la toma de conciencia acerca de los límites –corporales, de resistencia, artísticos.


28/07/2010

Entrar en un ensayo se asemeja a irrumpir en el interior de una casa. Por mucho que a uno le inviten, nunca deja de sentirse un tanto extraño.
La mirada de este intruso recorre paredes, muebles y retratos, buscando en la familiaridad rastros de signos cotidianos, con la confianza de que detrás de cada objeto se encuentre alguna historia o al menos sirva a la imaginación para inventarla.
Una sala de ensayo se presenta así, a ojos del espectador curioso, como el salón de una casa. Sus huéspedes son cuerpos en escena y, sin embargo, no deja de sorprender que se muevan en ella como si pertenecieran desde siempre a este espacio.
Hoy es la segunda ocasión en la que tengo oportunidad de adentrarme en la casa de Elena Córdoba. Su familia, literal y metafórica, está formada por las bailarinas Montse Penela y Camille Hanson; el escenógrafo –y a su vez compañero- Carlos Marquerie, y por sus hijos, Juan y Manuel.
El hogar es, en este caso, un antiguo teatro de un pueblo en el interior de Portugal llamado Montemor-o-Velho, lugar donde desde hace 32 años se celebra el festival Citemor.
Esta residencia será tan sólo un tránsito, un espacio que esta inusual familia habitará durante tres semanas. No obstante, de la provisionalidad de esta estancia surgirá un resultado -aún efímero, imperecedero en su carácter de huella-, una obra de escena titulada 'Expulsadas del Paraíso'. Esta pieza, además, pondrá término a la última fase de un proyecto de investigación científico-estético que Elena Córdoba comenzó hace tres años y que tiene como nombre 'Anatomia Poética'.
Tras dos obras de escena ('La Mujer de la lágrima'; 'Todo lo que se mueve está vivo') una instalación con acciones ('El aire. Fotografías del alma'); y varias series de videos (P'iezas macabras'; Piezas móviles')- la creadora ha emprendido un nuevo estudio acerca de la anatomía del útero para aproximarse a los procesos de reproducción/corrupción, y a los movimientos del conjunto de músculos, articulaciones y huesos que en esta zona del cuerpo humano se encuentran. Junto a las danzas del tragar, del digerir y del evacuar; aparecen asociadas mitologías de la creación así como de las figuras de Venus y Eva.

www.expulsadas.blogspot.com