31.7.14
EM CONCERTO | Melhor Amigo
24.7.14
MELHOR AMIGO | Furo
23.7.14
Melhor Amigo | Fierce
1.11.12
Obra produzida pelo Citemor na Culturgest
António Pedro Lopes e Marianne Baillot | Measure it in inches | Vídeo de Hugo Barbosa e Pamela Gallo
Para mais informações visite o site da Culturgest.
12.8.12
ESPECTÁCULO | Agosto, melhor sentado do que de pé melhor deitado que sentado
10.8.12
DISCURSO DIRECTO | António Pedro Lopes e Gustavo Ciríaco
9.8.12
1.8.12
Citemor continua em Montemor-o-Velho com proposta ibérica
12.4.12
De Paris a Orleães: "Measure it in inches" apresentado amanhã na cidade francesa
29.3.12
António Pedro Lopes e Marianne Baillot vão a Paris
7.8.11
CRÓNICA | La deconstrucción del género
Podríamos decir que eso pasó. Y sería mentira. Es lo que tienen las palabras, lo que tienen de distancia con lo que pasa en escena. Es como las palabras -ya sean descriptivas o enumerativas, ya sean esencialmente valorativas-, se acercan más a las ideas que el creador tiene sobre lo que quiere hacer que a lo que realmente pasa en escena. Qué paso ayer en escena, cómo explicar y cronicar “Mesure it in inches”, de Marianne Baillot y António Pedro Lopes…
Intentemos otro código, apliquemos otro lenguaje, otro tipo de acercamiento.
Marianne Baillot -coreógrafa y bailarina francesa que ha trabajado durante años también en Portugal- y Antonio Pedro Lopes –performer portugués- estrenaron en el teatro Esther de Carvalho (pequeño y recoleto teatro burgués del XIX a la italiana construido en una antigua capilla) una revisitación personal del género bufo del vodevil. Un acercamiento que con libertad y desde el espacio vacío busca tratar temas de alto vuelo, como la ilusión perecedera o la pérdida de identidad y búsqueda del sentido de la condición humana. Y esta búsqueda se agarra a la ligereza del teatro de variedades, a su tendencia a la parodia y a su estructura de pequeños números con transiciones en el que un juego de luces o la misma salida de los actores son suficientes. Con una estructura dramatúrgica limpia a cargo de Rita Natalio, la pieza parece querer construir desde el esqueleto mismo, deconstruido, del género del cabaret.
Arriesgado es de esta propuesta, sobretodo, que se trabaja desde un espacio desnudo donde tan sólo se cuenta con el cuerpo del actor, la luz y el sonido. Se prescinde de cualquier decoración y de cualquier artilugio. Queda así, el número reducido a su nada. La compañía trata desde esta desnudez de mudar, transformar, modernizar, reinventar. En la mayoría de las escenas la sensación es de limitación, de pobreza, parecen primar más las ideas de lo que se quiere hacer que lo que pasa en escena. Y qué pasa en escena, pues monólogos dichos en proscenio de escasa potencia poética, escenas de una teatralidad exagerada que se quedan en la enésima parodia que parecen intentar traspasar; y esperpentos con peluca que además quieren modernizarse por referencias en la música y la estética.
Un desastre que tuvo un pequeño paréntesis de aire fresco en una escena donde el espacio se llenó de hortalizas y frutos que luego se utilizan para un pequeño juego de transformismo al cubrir el cuerpo del actor con berzas, plátanos y demás frutos. Escena que el público que abarrotaba el pequeño teatro agradeció calurosamente.
La compañía decidió acabar esta propuesta de manera abrupta a la par que moderna con una caída de telón y un descubrimiento de un crucifijo en los atrases del espacio escénico. Imagen evocadora, de contraposición con lo expuesto, donde el peso del barroco y la tradición más oscura entraba en escena confrontándose a la composición florentina a lo Guiseppe Arcimboldo del último número de la que hablábamos. Final heavy para una propuesta nada resuelta, donde los códigos de lenguaje escénico no parecen clarificados y donde la sensación es de un teatro hecho con prisa, sin reposo, sin clarificación estética. Prueba de esta confusión es el hit bochornoso en el que se canta el revolucionario y melancólico “Gracias a la vida” de la Violeta Parra.
Preocupa al que escribe la programación última, pongamos cinco años, de este espacio tan poderoso y enmarcado que es el teatro Esther de Carvalho. Es difícil dar con una relación entre las maneras de creación escénica actual y la implantación de éstas en un espacio tan tradicionalmente teatral como es este teatro. En esta ocasión, “Mesure it in inches”, parece haber intentado hacerse con el espacio en lo que ha durado su residencia. Y, aunque con pequeñas luces, cae este espectáculo en lenguajes de un teatro repetido, plano y aburrido donde además uno se pregunta dónde quedó la vida expansiva y popular del cabaret.
4.8.11
ANTEVISÃO: 2ª SEMANA
Esta é a semana das ligações perigosas. Juntam-se os artistas em parcerias explosivas cujo resultado é uma incógnita: "Measure it in inches" de e com António Pedro Lopes e Marianne Baillot, e dramaturgia e som de Rita Natálio (quinta e sexta, às 22h30, no Teatro Esther de Carvalho) e "Massacre" de e com Paulo Castro e John Romão (sábado e domingo, às 22h30, na sala B). É o prolongar da presença da criação contemporânea portuguesa, que marcou o primeiro bloco de apresentações no Citemor, deixando para a terceira semana - a final - a criação vinda de Espanha.
Marina Abramovic - artista visual e de performance americana de referência - dizia, a propósito do que devia ser o futuro dos museus, que desejava que estes fossem "espaços onde acontecem coisas, espaços plurais, de inquietude e tensão, mas também de gozo e prazer". A caracterização deste modo do lugar do museu define, em traços largos, o que deve ser o lugar da arte. A arte que se faz hoje e que age sobre a actualidade. Deve ser esse o lugar da arte, mais ainda quando esta tem uma natureza ao vivo, que transporta um sentido de partilha em tempo real, e se dissipa inevitavelmente em memória fugidia. É também um espaço de poesia. Inevitavelmente. A efémera poética do suspiro que se despede dos lábios no mesmo momento em que beija a vida.
Nos quatro dias deste final de semana de Agosto, o Citemor apresenta dois espectáculos que confirmam o Festival de Montemor-o-Velho como o lugar onde a arte acontece, como espaço plural, de inquietude e tensão, gozo e prazer. Sobre os espectáculos revela-se pouco. Serão experiências para serem vivenciadas por quem entende o acto artístico como interrupção do real, mas intimamente ligado ao real. São dois espectáculos co-produzidos pelo festival e estreados no festival. Não há adormecimento possível de sentidos em qualquer uma das duas opções, seja o "Massacre" - que reúne dois nomes de duas gerações do teatro português contemporâneo mais radical, pessoal, político, físico e provocativo, que são Paulo Castro e John Romão - seja a desconcertante e tumultuosa sessão de agradecimentos de "Measure it in inches" - que reúne, em colaboração, dois nomes da nova geração da dança contemporânea portuguesa, com personalidades muito distintas, em papéis também distintos: António Pedro Lopes, com uma voz muito singular e biográfica como criador e intérprete, juntamente com a francesa Marianne Baillot, e Rita Natálio que se situa entre a teoria e a prática artística, num olhar informado e fundamentado sobre o sentido e as possibilidades da arte hoje, que aqui assina a dramaturgia e o som.






