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27.7.10

CRÓNICA | O poder simbólico da poesia cénica

texto de Pablo Caruana Húder

fotografia de Susana Paiva

“Hacer invisible lo invisible”, decía Artaud siguiendo las “correspondencias” de Baudelaire, esa insistencia del francés en encontrar “las secretas afinidades entre el mundo sensible y el mundo espiritual”.
Un arte teatral que aspire a crear un espacio capaz de “escapar del tiempo”, de atrapar lo inasible, de hacer presente aquello que no podemos expresar, explicar. Teatro como arte total: escritura, pintura, imagen, sonido y presencia en acción.
Ese es el camino al que se enfrenta la apuesta de la compañía de Susana Vidal presentada esta semana en Citemor, “Simulacros”.
Camino en el que Vidal opta por la capacidad simbólica de las imágenes y acciones unidas a un texto confesional, poético, psicológico y reflexivo que sobrevuela las angustias de la esfera íntima de esta creadora. Como digo nada malas herramientas como principio motor y estético y que ahonda en el camino elegido en los últimos tiempos por esta creadora con trabajos anteriores más performáticos.
La temática abordada: la fragilidad del ser humano acrecentada por la simulación contemporánea, pero no sólo en su acepción política (la hiperrealidad a la “Baudrillard” en el que la sociedad ha creado un mundo más “real” que el REAL), sino en la memoria individual y emotiva de la creadora (capacidad de autoengaño, de modificar –por miedo o conveniencia- hasta el recuerdo más íntimo).
Pero lamentablemente la obra no parece llegar a los puertos que anhela.
La obra, como decíamos, utiliza el simbolismo en su concepción escénica que no en su escritura. Pero vayamos por partes.
Es curioso que el simbolismo, como corriente artística, surge en el XIX justamente como reacción el realismo y el naturalismo. “Hacer una representación de lo real, una obra naturalista, sería querer hacer una copia de la vida, una simulación”, diría un “baudrillano”. No es por tanto una reacción ilógica la de “Simulacros”.
Una de las herramientas más certeras del simbolismo es la metáfora. Y quizá uno de los primeros impedimentos en la obra de que el público pueda “comulgar” con el lenguaje propuesto es que el poder simbólico utilizado, al estar demasiado transitado, ha perdido fuerza. Sirvan dos ejemplos:
Primer movimiento de “Simulacros”: Después de un prólogo histórico en el que bajo notas de “Ay Carmela” vemos a dos milicianas estáticas, nos adentramos en el mundo personal de Vidal. Un mundo que va a predominar el resto de la obra. Ahí, con olor a Ciorán, una voz en off dice: “A nena vai caier / A nena va cair / A nena caiu”. Vemos seguidamente dos actrices surgir en una rampa que atraviesa todo el espacio, van con máscaras, con movimientos de otro mundo van deshilachándola. Aparecen sus caras y la mirada. Cae el velo. Imagen que nos retrotrae directamente a Maya, a “El mundo como voluntad y representación” de Schopenhauer, imagen más ilustrativa que evocadora, que no tienen la libertad de la metáfora pura que cuando pone en relación lo real con algo “evocado” ilumina.
Quizá se pueda tachar este argumento de atrofiado por excesiva “capacidad referencial”. No lo creo, pero pasemos al segundo ejemplo. Las actrices suben la rampa y caen por ella hacia un muro en el que son continuamente fusiladas. En un momento una de ellas coge una gran piedra y la arrastra rampa arriba. La unidireccional significación referencial a Sísifo constriñe.
Son dos ejemplos de metáforas escénicas lastradas por su bagaje referencial pero que denotan que quizá la compañía no ha tenido el suficiente tiempo para encontrar un lenguaje propio que asuma libertad. El uso de ahogos con telas para ilustrar angustia, de una “bomba humana” para un texto que en el que una mujer se obsesiona por ser perfecta en todo y explota al grito de “Eu sou uma mulher moderna”; o la escena en que ambas actrices descienden la rampa a cámara lenta “simbolizando” la vida como una competición angustiante y sin sentido en el que el hombre es capaz de pisar por ganar, abundan en la misma dirección.


fotografia de Susana Paiva

Como se puede colegir por lo antes dicho la obra se teje en sucesión de acciones metafóricas en un espacio abierto al símbolo. Acciones que son cruzadas por los textos escritos por la creadora. Textos de gran carga poética en los que Vidal en primera persona va exponiendo sus reflexiones sobre como el miedo, la fragilidad y el no querer afrontar van minando la lucidez y fortaleza del hombre, su capacidad de vivir en definitiva. Los textos oscilan entre la confesión íntima y la crítica de los usos y defectos del hombre contemporáneo incapaz de desmarañar la irrealidad que se ha construido.
Textos que al estar dichos todos de manera dramática, incluso trágica, hacen que su recepción sea plana. La manera sentida de decir unos textos de esta naturaleza en un teatro no sujeto a una historia lineal y en un espacio como el de “Simulacros” es especialmente complicada. Cada uno debe encontrar su sitio y ser consciente de su relación con el anterior y posterior para así poder dar un ritmo a la obra y una comprensión clara del significado de cada uno de ellos. La recepción, al estar dicho en un mismo registro todos, es doblemente plana en este tipo de teatros y como decimos oscurece su significado, lo encripta, hace que su comprensión por parte del público sea más difícil.
Por supuesto que se puede utilizar un registro trágico y declamatorio, y que éste sea efectivo y de en la diana. No se trata de un rechazo a cierta manera de decir. Pero la uniformidad hace caer a la obra en un Tedeum donde el significado se empasta. Es una pena ya que hay algún texto como el de “Comer sonhos” de calidad literaria especialmente aprovechable.
Dos problemas más se suman a que esta obra, que crea una relación valiente y exigente con el público, no pueda retomar vuelo. Una de ellas es el uso de la luz que en muchas ocasiones (como en la escena del Mito de Sísifo o de la “mujer bomba” con unas apabullantes luces intermitentes) buscan recalcar a través del efecto. Efectismo que baña los cuerpos la mayoría de las veces a contraluz, resaltándolos, más que entendiéndolos. La luz sea añade así subrayando a la manera de decir de la que antes hablábamos y al trabajo gestual que también opera en consonancia “trágica”.
La sensación en “Simulacros” es el de una fuerza y dramaticidad que se desvanece antes de llegar a platea. La de una sensibilidad forzada. Numerosos movimientos fragmentados, caídas, subidas y muertes se van sucediendo en un escenario que las actrices atraviesan con dificultad volitiva y manifiesta. La obra recorre así diferentes espacios mentales que al estar trabajados en la misma dirección quedan no diferenciados, difíciles de distinguir y apreciar.
El otro problema, que explicaba Vidal en la entrevista también publicada en este blog, es la falta de tiempo.

“Necesitaría otra semana. Hay una cosa que me enfurece, parece que montas y ya se acabó. Siento todavía la fragilidad de ritmos en el espectáculo. Han sido 15 días, así nos lo planteamos, lo teníamos claro, y gracias al ritmo que propicia Citemor hemos podido sacarlo adelante. Pero partimos de una situación muy precaria, sin ayudas, sin ninguna subvención”.

Una situación que quizá explique varios de los argumentos de esta difícil crónica. Pero que deja una pregunta en el aire: las estrategias de creación, la adecuación de lo que uno quiere y puede hacer con lo que tiene en ese momento. Quizá la estrategia de lo mínimo, de lo pequeño, muchas veces sea buen camino.
Otro de los caminos esbozados en la obra es el de cómo la memoria política e histórica que nos atraviesa incide en nuestras vidas personales. La obra está dedicada al abuelo muerto de la creadora, hombre republicano que murió el primer día de la Guerra Civil y sobre el que cayó un manto de silencio que Vidal en los últimos tiempos ha podido ir levantando un poco. De ahí el principio miliciano, de ahí los fusilamientos. De ahí el final de la obra que acaba con músicas de la época. Queda así la obra englobada entre estos dos momentos. Pero aunque así explicado pueda tener sentido claro, el de un universo personal encerrado en un no recuerdo, atrapado en una fantasmagoría de identidad mutilada, en la obra queda escondido, encriptado.
Cómo se interrelaciona lo público, lo político con lo personal, el dolor contemporáneo de los Estados del bienestar con la situación política, con el dolor ajeno en el presente y la injusticia pasada, es uno de las vetas más interesantes de la creación contemporánea y uno de los verdaderos interrogantes éticos a los que se enfrenta el creador hoy. En “Simulacros” esa veta explicita que se centra en como el pasado próximo de la Guerra Civil Española influye y determina nuestra identidad, está más planteada que transcurrida. Pareciera que incluso no se ha querido adentrarse en ella. Una opción válida pero que en el total de la obra queda como un tema no resuelto que el público no sabe cómo afrontar, cómo leer.

DISCURSO DIRECTO | Susana Vidal

texto de Pablo Caruana Húder

fotografia de Susana Paiva

Susana llega con ganas generosas de hablar y contar, lo que uno agradece. Directora, escritora y madre desde hace poco, llega exhausta después de una residencia fulgurante en el que en poco más de quince días han estrenado “Simulacros”, obra que ha aperturado la programación teatral de Citemor.
Formada en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, en España Vidal trabajó con gente tan diferente como los catalanes de teatro-danza de Senza Tempo, el andaluz Alfonso Zurro, el propio José Antonio Sánchez o en el tercer teatro español de Atalaya. Llegó en el 98 a la Exposición Universal de Lisboa a Portugal. Momento frenético de actividad y posibilidades. A partir de ahí se fue quedando. Primero trabajando como actriz en el espacio Ginjal con la compañía de teatro U Olho, y luego comenzando a trabajar como directora, estrenando sus primeras piezas (“Quero ser uma porno -Star?”, “Esta é a minha cara”...) y como directora de una compañía de teatro universitario hasta hace dos años (Grupo do Teatro do Instituto Superior Técnico).
Tiene su primera participación en el Festival Citemor en el año 2004 con “Amor crú”. Luego vendría “A Inesperada” en el año 2006, obra sobre textos de Ramón Gómez de la Serna: “era una visión muy personal y basada en los textos radiofónicos del autor. La obra marcó mucho mi trabajo, a partir de ahí se vuelve más poético, más tensos de ver”, recuerda Vidal.
Después de “A Inesperada”, CITEC, la Asociación que dirige Citemor y gestiona el proyecto cultural del Teatro Esther de Carvalho, le propuso un proyecto que pudo verse el año pasado en temporada: “Beija-me”, trabajo visual centrado en una sola actriz, Joana Macias, y que se sumergía en un mundo íntimo y femenino.
Susana dice que este año, en el que ha sido madre, se ha sentido por primera vez extranjera en Portugal, que necesitaba contar algo muy personal y al mismo tiempo contar su relación con la historia de su país. En un escrito de Vidal, que no ha visto la luz, encuentro esta pequeña dedicatoria:

Este espectáculo está dedicado a mi abuelo que nunca conocí, un hombre que escribió teatro durante la República y que murió fusilado el primer día de la Guerra. Sé que era alto... Nunca sabremos donde está...”

Pero como decía, Susana viene con ganas de hablar, así que tan solo tengo que decir:

“¿Y?”:

Susana Vidal: Todo empieza a través de la idea de simulacro, a partir del libro “Simulacros, simulación” de Baudrillard. Empezamos a trabajar sobre la idea de simulacro como una realidad alternativa a la propia realidad. Donde la realidad inventada supera la real. Prefieres un jardín construidísimo que el campo, prefieres una isla con forma de palmera creada por el hombre como hay en Dubai que una natural. Cada vez hay más mundos artificiales que son una hiperrealidad.
Este concepto de artificio en la obra lo relacionamos con la memoria y la historia: cómo la memoria colectiva se va transformando a lo largo del tiempo y nos llega modificada, casi siempre reducida, limitada, manipulada. Y cómo esa recepción afecta a nuestra memoria individual. Queríamos mostrar hasta que punto nuestra memoria se va alterando por cuestiones históricas. A mi abuelo lo fusilaron el primer día de la Guerra Civil Española, no sé porqué, desapareció y con él desapareció esa memoria. Y esa desaparición alteró la memoria de toda la familia. Hace un año mi padre vino a visitarme a Lisboa y me dijo “ah, sí, tu abuelo hacia teatro”. Yo no sabía nada, nunca nadie… Es como un fantasma, durante mucho tiempo no se pudo hablar de él, era republicano y durante la dictadura… Y luego, parece que ya se nos quedó en los genes, ha costado mucho tiempo empezar a hablar de él. De repente, me di cuenta que no sabía nada de mi historia. Y es muy difícil recuperarla, no tengo ni una fotografía suya. Toda este tema, al mismo tiempo, se fue uniendo a la capacidad del ser humano de crear nuestra propia historia simulada como defensa. Disfrazamos la realidad y ponemos lo horrible lejos, eso en Europa lo hacemos muy bien, nos habituamos a una calma cualquiera. Quería contrastar mucho ese tiempo en el que estamos simulando todo el rato que hacemos algo, haciendo público que estamos haciendo, como si hasta que no es público no es real. Buen ejemplo de ello es “facebook”. De ahí el texto que dice María en escena con una bomba en el pecho:

fotografia de Susana Paiva

O abominável desejo de ser sim, de procurar sim, de querer sim, de estar sim, de compor-me sim, de olhar-me sim, sempre sim, perfeita-imperfeita-perfeita-imperfeita-perfeita-perfeita para amar, perfeita para foder, perfeita para ser mãe, perfeita para ser filha, perfeita para ser cantora, perfeita para dançar, perfeita para engatar, perfeita para dizer, perfeita para ver, perfeita para sair, perfeita para criar, perfeita artista, perfeita-mulher, perfeita-mãe, perfeita-filha, perfeita-nora, perfeita-senhora, perfeita-sexy, perfeita-mulher, perfeita-humana, perfeita-sociável, perfeita-todo, tudo perfeito. Todo in-volumétrico, in-sustentável, in-desejável, in-tratável, inconfessável, in-suportável…sim…eu sou assim tão insuportável como me representas, tão estúpida como me apresentas... Não sou perfeita, sim sou perfeita...sou perfeita. Tento não perder tempo, não deixar a oportunidade, mas não estou a conseguir vestir-me de puta hoje... Não posso crer na família, não posso crer em deus, não posso amar, não posso ser puta, não posso ser gorda, não posso ser feliz... Eu sou uma mulher moderna...
Extracto del texto de la obra “Simulacros”

Al final, todas estás ideas se enmarcan en torno a algo muy simple: la fragilidad humana. El miedo, lo horrible del ser humano, de cómo estamos siempre en un recomienzo histórico tanto personal como colectivo. La fragilidad también en la mujer, como lucha física contra nuestro propio y el miedo a desaparecer, como las dos actrices y yo, que estamos en una edad en que el cuerpo va cambiando, nos sentimos frágiles.

¿Cómo ha sido la residencia?

Cuando llegamos a Citemor propuse tanto a Eric Costa (espacio escénico, aderezo y figurines como a las actrices trabajar sobre una pared donde srían a ser fusiladas constantemente. Luego nos decidimos por este espacio que es una rampa que crea como una especie de onda, un poco como el mito de Sísifo, donde las actrices siempre que llegan vuelven a caer al mismo sitio donde son fusiladas.

fotografia de Susana Paiva

¿De qué no estás contenta del espectáculo?

No encontré todavía el ritmo del espectáculo. Necesitaría otra semana. Hay una cosa que me enfurece, parece que montas y ya se acabó. Siento todavía la fragilidad de ritmos en el espectáculo. Han sido 15 días, así nos lo planteamos, lo teníamos claro, y gracias al ritmo que propicia Citemor hemos podido sacarlo adelante. Pero partimos de una situación muy precaria, sin ayudas, sin ninguna subvención. Me gustaría trabajar más como estoy yo en escena (Vidal está pegada a escena e interviene a través de un micrófono en determinados momentos), pero no había tiempo ni dinero para poder investigar esto a fondo, tenía que estar fuera para poder dirigir. Me apetecía estar en escena. Además tenía que escribir… Necesitaba estar fuera.

La dirección de actores parece clara, en cómo se dicen los textos por ejemplo…

La escritura en portugués y español para mí son muy diferentes. El español es mucho más directo, más fuerte, más político. En portugués los textos son más entrecortados, siempre utilizo puntos suspensivos. En esta obra casi todos los textos, menos el que digo yo al principio y el texto de Cabras, que es más para fuera, son en portugués. También escogí trabajar con micros para que las actrices pudieran estar en varios planos, niveles. Yendo de una realidad a otra diferente, del pensamiento a la memoria, de la memoria a la realidad, de la realidad a la “puta” realidad. Busco mucho en teatro un tiempo cinematográfico, no siempre lo consigo, desde “A Inesperada” ando buscando un tiempo extraño que creo está más relacionado con el cine: poder volver atrás, al principio, al presente… Trabajar en el teatro como si montaras en cine fotogramas. Eso es muy difícil también para las actrices, por eso siento que ahora es cuando deberíamos seguir trabajando. La obra no tiene un tiempo teatral, son escenas sueltas, montadas. En cine esto se entiende muy fácil pero en esta obra congeniar los tiempos de sus repetidas muertes y luego poder volver al principio, por ejemplo, es difícil. Y por otro lado está el plano de la memoria, el del pensamiento... Ahí me apoyo mucho creando diferentes espacios estéticos, en el estreno han estado en germen, pero sí busco que cada plano tenga su espacio determinado, extraño. Sé que esta manera de hacer supone un transcurso difícil para las actrices. Por eso también se trabaja mucho con la inestabilidad y la fragilidad de ellas, de las actrices. Y por eso se crea un espacio difícil de recorrer, un espacio fragmentado.

Por cómo las actrices actúan, cómo dicen el texto, podría decirse que el registro se acerca a la tragedia.

Sí, me parece que para hablar del simulacro en este momento político y social no podía alejarme de la tragedia. Estoy en una tragedia yo y lo que está a mi alrededor. Hay algo de pesimismo, no tenemos por donde salir, te puedes meter en tu cápsula, intentar protegerte pero es muy difícil, está cayendo siempre, bombardeando. Quería mostrar cómo el simulacro influencia nuestro miedo, nuestra fragilidad, nuestra propia realidad que tenemos que crearnos… Parece que en este mundo occidental está todo muy bien, muy calmado, no hay tragedia. Y el hombre necesita de la tragedia y esa falta de tragedia nos está ahogando, creando a su vez esa tragedia interior llena de miedo y de pánico.

¿Cómo has jugado con los planos político e íntimo, histórico y personal? La obra comienza y acaba con unas músicas y unos referentes políticos a la Guerra Civil (Ay Carmela, No pasarán…) claros. En cambio, entre estos dos frontispicios reina más un plano personal.

Intento que la relación entre estos dos planos no sean claros. Quería hablar de algo muy íntimo con las actrices. Escogí a estas dos personas por la relación que nos une, trabajo con ellas desde que llegué a Portugal y hay un entendimiento entre nosotras increíble. Queríamos hablar de esta fragilidad de la mujer, del miedo a desaparecer, de una lucha física con nuestro propio cuerpo; y de una memoria que es mía y que pasa a ellas. En cuanto a lo político… Para mí la guerra como concepto tiene una referencia clara que es la Guerra Civil Española, una guerra en la que no puedo ser objetiva, mi abuelo murió el primer día de la guerra, joder, el primero. Toda la historia de mi padre, y mía por tanto, cambió ese día. Yo soy de Córdoba, esto era en un pueblo a 30 kilómetros de Córdoba, una zona muy roja. Y la muerte de mi abuelo cambió todo. La posguerra que pasó mi abuela y mi padre fue muy dura, la familia extendió un silencio sobre esa historia. Y no puedo desconectar mi historia personal de todo esto.


fotografia de Susana Paiva

Pero en la obra hablo más de una historia personal, de fragilidad propia. Hablo de cómo la historia colectiva incide en nuestra propia historia personal. Y como cuando te pierdes ciertas cosas de nuestra historia colectiva, eso, te crea una fragilidad. De esto es de lo que quería hablar. Mi historia, yo, estoy aprisionada entre ese principio y ese final, en esos fusilamientos y bombardeos.
La Guerra Civil tiene un componente muy romántico, mucha gente de fuera, de Portugal, lo ve así. Cuando piensan en un bombardeo piensan en el Guernica, y hubo muchos, olvidados. Y la idea del espectáculo es como mi historia se pierde ahí, en ese fusilamiento, cómo estoy aprisionada por ese momento. La historia nos hace quedarnos aprisionados, el espectáculo fisicamente tiene esta idea, no tiene salida por ninguno de los dos lados, ni al principio ni al final.

24.7.10

NINGUÉM DISFARÇA A SUA FILHA DE PUTA


fotografia de Susana Paiva

Elas estão todas disfarçadas de princesas, de fadas, de capuchinhos vermelhos, de espanholas, de havaianas, de chinesas, de pretas, de índias, de “barbies”, de noivas, de mães, de esposas submissas e fiéis, de filhas doces e irritantes. Algumas até se disfarçam da mãe que as pariu, com as quais ainda vivem felizes. Fazem de bonecas para uns e de futuras mamãs para outros. Os pais fazem-nas rainhas, princesas e bonecas intocáveis. As meninas fazem o que lhes dizem e sorriem. Mas ninguém disfarça a sua filha de puta, sim, de puta. Até aos meninos podem disfarçar de putas, mas as meninas não...é melhor de chinesa, índia ou espanhola, mas de puta nunca!

Os fatinhos de puta têm que estar preparados, esperando sempre uma oportunidade de serem aproveitados. Todas as boas famílias deveriam mostrar com orgulho os seus fatinhos de puta. Existir pelo menos um dia no ano para usar o nosso fatinho de puta.

Eu tenho um fatinho de puta e, naquele ano, eu ia muito contente com o meu novo disfarce de puta. Mostrava-o na rua, na escola, com as minhas vizinhas e com as filhas das minhas vizinhas (igual ao dia a seguir ao dia de Reis, quando mostrava as bonequinhas às minhas vizinhas, na escola, na rua...)
As outras mamãs ficavam horrorizadas, mas eu estava feliz e orgulhosa com o meu fatinho impecável de puta.


Nadie disfraza a su hija de puta
Están todas disfrazadas de princesas, de hadas, de caperucitas rojas, de españolas, de hawaianas, de chinas, de negras, de indias, de “barbis”, de novias, de madres, de esposas sumisas y fieles, de hijas dulces e irritantes. Y hasta algunas, se disfrazan de la madre que las parió con las que viven felices.
Hacen de muñecas para unos y de futuras mamas para otros. Los padres las hacen reinas, princesas y muñecas intocables. Las niñas hacen lo que les dicen y sonríen. Pero nadie disfraza a su hija de puta, sí de puta. Hasta a los niños los disfrazan de putas, pero a las niñas de putas no, es mejor de china o de india o de española, ¡pero de puta nunca!

Un trajecito de puta colgado en el armario para las ocasiones especiales, siempre bien lavadito y planchadito. Tener un trajecito de puta en el armario siempre viene bien…

Los trajecitos de puta tienen que estar preparados, esperando siempre su oportunidad de ser usados. Todas las buenas familias deberían de poder lucir sus trajecitos de puta. Haber por lo menos un día al año para usarlo y lucirlo.

Yo tengo un trajecito de puta. Porque un día mi madre me lo compró y en aquel año, yo iba muy contenta con mi nuevo disfraz de puta. Lo lucía por la calle, en el colegio, con las vecinas y con las hijas de las vecinas. Las otras mamas me miraban horrorizadas, pero yo iba feliz y orgullosa con mi trajecito reluciente de puta.


Susana Vidal

21.7.10

RETRATOS SEM ROSTO


fotografia por Susana Paiva


No meio de uma desordem sem ordem...ERRO. Esquece...no meio de um abandono...esquece. Indagar-te. Esquecer-te. Vejo a tua cara a meias. Ocultas-me. Ocultas-te. Perdeste o teu rosto. Esqueces-te. Esqueces-te dele. Um simples rosto em desfigura...procuro-lhe...atentamente... ERRO...voltar ao início...no meio duma ordem sem desordem ...esqueces-te de ti...abandonaste o teu rosto...esquece. ERRO. Perdeste-me. Desfias a tua cara...fragmentas as palavras...distorces o vermelho dos teus lábios...indagas nos teus olhos...esqueci-me...ERRO...voltar ao fim...
Como me tornarei fim. Perdias-te. Sem me tornar louco. Esquece. Perco-me num espaço minúsculo. Perco-me no quarto...na casa de banho...Perdia-te. Na cozinha, na memória, na rotina, na vida, na cidade, na alma, no teu corpo...perco-me na cama...esquece. Num espaço tão minúsculo como a tua cama. Perdeste. ERRO...fuzilar. Abandono a ordem para te procurar. Abandono-me modelando a tua cara nos meus pesadelos. ERRO. Sonhos. Vês a metade da minha cara. Vês como sinto o meu rosto por baixo dos fios que o fazem mexer...vês que te perdes. Ocultas que te esqueces. ERRO. Vês que te esqueceste de mim. ERRO. De ti.
1, 2...não sei onde ficaste...nunca voltei a encontrar o teu rosto...nem a tua cabeça perdida...nunca soube dos teus olhos...nem da tua forma de olhar para mim...esqueci-me. ERRO. Esqueceram-se de nos dizer. Esqueceram todos de que tu pertencias à minha memória. Formavas parte da minha cara...ERRO da minha vida. 1, 2, 3....Espera, espera... na cara não... ERRO... Voltar ao fim...
Como voltarei ao fim. Perdias-me e tornavas-te louco. Esquece. Perdia-te num espaço minúsculo. Até chegar ao fim...lembro-me de estar de pé a pensar em ti e ouvir o som do “destempo”, uma contagem decrescente que acelerava na minha cabeça. Esqueci-me. ERRO. Lembro-me do tempo em que fuzilar era uma contagem. ERRO...fuzilar era a paragem...ERRO. Esquece. Voltar ao início...
E a minha filha disse-lhe...”ya vuelvo que me voy a hacer de puta...”ERRO. Não diz nada. Um rosto que nunca vi...um rosto como o meu...sei que és alto. Fuzilar...esquece...voltar ao fim. ERRO.


Susana Vidal
Julho 2010

19.7.10

SIMULACROS


fotografia por Susana Paiva


Como ser puta
¿…?

Simulações
Imito-te. Faço minhas as tuas palavras. Faço meus os teus gestos. Imito-te e a minha imitação supera a realidade. As tuas palavras são agora minhas. O teu discurso é o meu. A tua autoria é da minha autoria. Auto-imito...

Simulacro 1, 3, 27.
Una palabra de mierda para comenzar la conversación entre dos personas tan inútiles como tu y como yo.
A lo mejor soy un jamón, ¡coño! Huele a mierda a mí alrededor. Me dejo llevar por palos que amortecen sobre mi cuerpo como goma podrida por el sol del verano en el sur.
Yo soy nadie, yo soy nadie, como tú, como él, yo nadie dejo caer las cosas de las manos. Mis dedos sin fuerza vuelan un a un. Y me siento un poco más inútil hoy de lo que me sentía ayer. Sin saber porque. Tú ya me oías hace mucho tiempo. Ya no te acuerdas de las cosas bellas. Ya no te acuerdas de quién era yo antes de que llegase él.
Una bomba explotó en el fondo de la calle.

Escupo sangre...lo ves…estas a mirarme por dentro… ¿ves?... ¿ves mi sangre?...escupo…escupo…ya no quiero contar mis secretos…quiero morir…ya soñé con mi muerte, ya oí el disparo en mi cabeza, una bala pasa al lado de mi cabeza…va parar hasta él…se desploma en el suelo…cae por tierra abajo…su cuerpo bate en el suelo…el sonido del disparo…ERRO…varios disparos…

Yo no vi nada…

Pequenos simulacros de criação

A comida não é armamento.

O passado enche os buracos que vão ficando no presente.

A angústia do tempo que temos faz-nos falar do tempo que faz.
Será por isso que quando falo do tempo sinto um salto na alma.


Breves textos de putas…
Disse a minha filha: já volto que vou fazer de puta...

Simulacros vº1
Em que estás a pensar?

Susana Vidal
Julho 2010

16.7.10

EM ENSAIO | Simulacros | Susana Vidal

Fotografias de Alxalmeida


“Estamos a simular que trabalhamos, que amamos, que odiamos, que fodemos, que queremos, que criamos, que somos artistas, pais, modernos, pais modernos, inovadores e únicos. Estamos a simular que fazemos um espectáculo, estamos a simular que podemos mudar o mundo. Simulamos cada vez melhor que estamos aqui.
Estamos a simular...”