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10.8.08

COMUNICAÇÃO INTERMITENTE


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Comienza el juego
correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernández

Carlos Fernández está inmerso, ante todo está inmerso al igual que toda la gente que está trabajando con él en esta nueva producción, "10.000 años", una elegía convertida en emoción y ausencia de nuestro presente. Una obra de teatro al fin y al cabo, dos meses de trabajo, de obsesiones y de decisiones constantes... 10.000 años es un giro que recoge y es continuación, un giro donde ha entrado la música como lenguaje y personaje, donde los ensayos en las murallas del castillo de Montemor hacen el trabajo arduo y necesitado de una minuciosa planificación. Creación y planificación, exceso, libertad y minuciosidad. Maneras difíciles de compaginar. Durante varios días y hasta el estreno el viernes día 8 planteamos el juego de ir hablando cuando y cómo se pueda con él. Sin agobiar. Dos o tres pequeñas preguntas aquí y allá. Nada más.

0. Ante todo, rectifique todo lo que crea necesario de este texto precedente, introductorio y limitado...
Van a ser 5 semanas de trabajo. Normalmente mis procesos suelen ser (aparte de todo el trabajo previo de escritura y demás) de entre dos y tres meses de ensayos. Una característica de este trabajo es la intensidad, la búsqueda de resultados artísticos inmediatos, concentrado en un tiempo limitado y corto.


1. Cuando miras al castillo desde abajo, desde la Praça da Republica qué ves?
Lo miro cada día de soslayo. Me gusta inspirarme en él desde dentro y no desde fuera. La obra que estamos haciendo habla desde el interior, desde las entrañas de algo. En este caso el castillo visto desde lejos impone, desde dentro protege. Ese era, supongo, su objetivo original, fortaleza y protección. Y eso es lo que me inspira.


2. Qué echas de menos?
Por encima de todo bañar a mi hija cada noche. Mi familia está aquí conmigo pero el trabajo es muy intenso y me impide estar cerca de mi mujer y mi hija todo el tiempo que me gustaría, ahora, que la niña crece y cambia cada día. Artísticamente, absolutamente nada. Aquí todo está disponible.


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Parte II

correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernández

3. Creo que has estado escribiendo en Montemor... ¿Es así? ¿Te ibas algún sitio especial a hacerlo?
Me cuesta mucho trabajo escribir en espacios abiertos, te diría que me es casi imposible. Soy muy distraído, me voy con una mosca y en un sitio nuevo, desconocido, soy incapaz de hacer algo decente, en todo caso algunas tomar notas, algún boceto de poema… En este caso se trataba de cerrar y definir todos los textos de la obra en tiempo record, un trabajo radical. Así que intenté reproducir un pedazo de intimidad en la habitación de la casa en la que vivimos, rodeado de mis cosas, cubierto y a salvo.

4. El otro día, viendo un ensayo, un trocito, me di cuenta de que otra vez rondaba la muerte, la ausencia y el sentirse abandonado, tirado en este mundo ---- Algo que parece lucha en tus trabajos con la energía, las ganas de contar y compartir y de salirse de escena, del teatro, hasta llegar a la vida...
En este trabajo, y lo que me interesa ahora mismo, desde hace un tiempo, es la palabra como vehículo. A ver como explico esto, con la espesura mental de estos momentos… Intento encontrar una energía que canalice las obsesiones, los estados de ánimo, las miradas y respuestas al mundo. Creo que todos nos debatimos entre dos extremos, con todos sus matices entre uno y otro: la esperanza y la muerte. Las dos están presentes en cualquier circunstancia vital, de una u otra manera. Cada vez escribo más desde ahí y el tema central de los trabajos cada vez es más una excusa para expresar esa contradicción vital constante. Ahora mismo la música me simplifica mucho el recorrido. Al pensar en “canciones” o algo así, me resulta más sencillo viajar de un sitio y el cuestionamiento dramatúrgico es bien diferente. Hay una situación escénica y desde ella se desgranan temas, igual que en un concierto se pasa de la canción de amor desgarrada a la fiesta. Me centro en la palabra, en el momento y dejo salir las cosas.
Desde otro punto de vista, creo que el teatro, ahora mismo, es la posibilidad artística más clara de llevar la percepción del espectador a los límites, de provocar una reacción , una reflexión, uan emoción inmediata.
Yo creo que asumo mis limitaciones a la hora de hacer eso desde las imágenes, desde la construcción espacial u otros elementos que creo que no son mi fuerte. Me centro en hacerlo desde la palabra, provocando la imaginación y la ruptura de los límites en un espacio mental y sonoro.

5.Bueno, Ikerne a la guitarra y Nilo Gallego a los mando de la dirección musical... Homenajéales un poco si quieres y cuenta qué te están dando sus ojos y su música... Como está influyendo eso en el lenguaje más teatral de la obra, en las interpretaciones...
El trabajo musical está siendo quizá lo más gratificante de este trabajo. Ahora mismo me peleo por encontrar una definición para esta obra, más allá de la gilipollez de decir que es un musical. Se puede hablar de un poema escénico musical, de un concierto escénico, qué se yo. Después de unos años escribiendo y dirigiendo es claro que llevo mis textos en una dirección formal que tiene profundamente que ver con la energía, el ritmo, la organicidad de la palabra y la interpretación. La música es un canal abierto importantísimo. Ikerne planta en escena una voz más, una energía nueva, que no es la mía pero que la siento como propia, perfectamente integrada. Eso es maravilloso. Nilo se ha convertido en mi doble, en el doble de la obra y asume una responsabilidad global. Creo que todavía nos quedan muchas cosas por entender de este trabajo pero es tremendamente importante el camino compartido que hemos tomado.


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Parte III
correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernandez


Carlos Fernández y su compañía estrenaron este fin de semana en Montemor resguardados por las murallas de su castelo. Dos funciones intensas, "10.000 años" de destrucciones, de fundaciones de ciudades y de asentamientos arrasados, de individuos perdidos, caidos y en busca de redenciones... Historia de ser humano e historia vital e íntima,
Continuamos conversando con él en este diálogo interrumpido sobre el trabajo presentado en Citemor:

6. Ya fue, se estrenó, trabajo, trabajo, función, energía para todos los lados, vuelta a Madrid... Comienzas a vislumbrar un descanso y me imagino continua un no parar de cabeza, un dificil desacelere cerebral que, al mismo tiempo, va mezclándose con las primeras reflexiones con un mínimo de distancia...
Todavía estoy metido allí… Este momento es difícil de controlar. Por un lado planificas las cosas de la vida para seguir adelante, cerrar toda la producción, empezar unas vacaciones… pero hay variables que no puedes manejar a tu antojo. El cansancio es inevitable y demoledor, la cabeza pierde la tensión que te ha mantenido entero y es inevitable un bajón físico y anímico de la hostia. Todavía no está pero se avecina. Con los años vas aprendiendo a manejar y predecir ese momento, pero es difícil de controlar. De todas formas la producción ha sido muy dura e intensa, más que ninguna otra. Somos muchos y hemos concentrado mucho el tiempo de trabajo. A la intensidad se ha unido el espacio de trabajo, no es fácil trabajar al aire libre, el castillo nos ha agotado, sol, frío, viento, mosquitos. En fin, no es que vengamos de la guerra pero desde luego hemos terminado agotados. La primera reflexión es: vaya movida. ¿Qué vamos a hacer con esto ahora? Durante las funciones en el castillo pensaba: tío, disfruta esto porque es muy probable que no vuelvas a ver esta obra en estas condiciones y en cierta manera hay algo en el trabajo que es verdaderamente efímero: la hoguera, la bengala, el castillo, las estrellas y el cielo que nos han acompañado y que envolvían el trabajo. No sé si podremos volver a ver la obra en estas condiciones… pero quise asumir eso y ahí está. Ahora, por un lado es decir: volvemos a la realidad, a los espacios oscuros y pequeños, a las miserias de este entorno artístico, a la lucha, a la soledad, etc. Y esa frase que resuena en la obra “¿Quién va a hacerse cargo de nosotros?”. Por otro, estoy contento y orgulloso de este trabajo, de lo hecho en Montemor, del público alrededor de la hoguera después de la función. Se que hay muchas cosas que tengo que seguir trabajando, cuestionándome, etc. Pero creo haber encontrado puntos de apoyo artísticos importantísimos. Se me ha quedado pegado también un agradecimiento profundo y sincero a Citemor, a su trabajo y apoyo, a su libertad y forma de hacer. Cada rato vuelvo allí y me lleno de ternura y admiración. Son un ejemplo y, en cierto modo esta obra está dedicada a ellos, además de a mi mujer.


7. Creo que ya has avistado Madrid. Un Madrid vacío, lleno de luz y vientos pequeños y salvadores... Sodoma, Gomorra en la anterior obra, Jericó en "10.000 años"... Unas aplastadas en su podedumbre, otras aniquiladas por estar en el mismo centro de lo prometido... Qué cosas crees que tiene Madrid de cada una???
No lo sé. Esta especie de relatos alegóricos sobre las ciudades es más una reflexión sobre el ser humano, sobre la convivencia en general que sobre una ciudad en particular. Los espacios de convivencia me obsesionan y siempre tengo el conflicto sobre cómo tratarlos artísticamente, de una manera poética, no didáctica. La historia de Jericó es la historia de casi todas las ciudades: destrucción y reconstrucción, trasformación constante, mitología, presente y pasado. Todo eso está en Madrid, por supuesto, como estaba la historia de los ángeles que llegan como extranjeros y son rechazados en la anterior obra. Pero si de una manera parto de mis vivencias en esta gran urbe, a medida que voy trabajando me alejo de ellas e intento acercarme a un universal poético más sugerente, más abierto. Madrid está presente, pienso ahora, casi más en la otra parte, en el opuesto, en la soledad y el distanciamiento de un hombre. En la destrucción de una vida.

8.8.08

DERIVAÇÕES: Uma pequena história, Carlos Marquerie



fotografia de Jesús Ubera

Nos encontramos en las calles de Montemor con el director español Carlos Marquerie, relajado, este año no toca trabajar y si poder disfrutar de charlas y teatro. Recorrer los espacios y los sitios donde se crearon “Que me abreve de besos tu boca” (2005) y “El temblor de la carne”(2007), de repensar y disfrutar. Así lo encontramos y charlando nos cuenta una pequeña historia, memoria personal y teatral. Haciendo un poco de trampas, quitando las preguntas y uniendo, tejemos una pequeña historia:

“Fue en el año 1974, todavía no había hecho el servicio militar, había terminado bachillerato y quería entrar en la Escuela de Bellas Artes, para lo cual tenías que pasar un examen. Para preparlo le pregunté a mi profesor del instituto que me ayudase. El profesor era Francisco Peralta, un escultor muy bueno que además hacia títeres. En la primera clase que tuvimos con él en el instituto, en sexto de bachillerato, con 16 años, Peralta nos proyectó cuadros y obras de toda la generación formalista española de los años cincuenta –Chillida, Tapies, Saura…-, descompuso un rayo de luz a través de una lente en los colores de un arcoiris, y nos puso fragmentos de naturaleza fotografiados por él. Había una reflexión en todas sus clases que para mí ha sido y es muy importante: no es tanto lo que haces sino lo que eres capaz de hacer. En esa clase decidí que me iba a dedicar al arte.
Me aceptó. El teatro no me interesaba pero me interesaba verle trabajar con sus manos, con los materiales, artesanalmente. Tuve que hacer de Don Quijote, de actor, en la obra de Manuel de Falla sobre una parte del libro de Cervantes “El retablo de Maese Pedro”. En seguida le pedí dejarlo y pasar a estar detrás, en los entresijos… Me dedicaba a desenredar los hilos de las marionetas, a hacer cosas de la luz y a estar, sobre todo, el máximo de horas viéndolo trabajar. Con él aprendí la ética del artista, la de estar por encima de los resultados y dedicarse a continuar “haciendo”. Me acuerdo que cuando le conocí estaba montando “La noche”, una obra que dura hora y media, y no ha conseguido estrenarla, no encuentra la marioneta que busca para ese espectáculo. Ahora, está jubilado, tiene una nave por Pinto, Madrid, trabaja diariamente pero lleva sin hacer una obra más de 15 años.
Tenía un taller, me pasé allí tres años. Al principio yo no trabajaba, tan sólo miraba. Limpiaba las virutas de madera, el taller, ayudaba pero basicamente estaba allí mucho tiempo, miraba y hablaba con él. Peralta me contó que él aprendió a trabajar la madera barriendo con los tallistas de arte sacro de Cádiz. Me acuerdo que a los dos años de estar trabajando, cuando estábamos descargando una furgoneta, por primera vez, me dejó sujetar una marioneta… Me quedé lleno de emoción, se me caían las lágrimas. Luego me propuso aprender y empezé a mover marionetas con él. Nunca trabajamos juntos en un espectáculo… Sus marionetas eran muy complicadas, tenían hasta 17 hilos, tres por pierna, tres por brazo, buscaba una perfección en el movimiento y la capacidad de control total por parte del manipulador. Luego fundé La Tartana, aunque nunca hemos dejado de vernos, él venía a ver los espectáculos que hacíamos de títeres… Siempre hubo una relación de maestro alumno. Lo considero mi maestro… Nunca entendió, bueno no es que no lo entendiera, que yo dejara las marionetas.

Carlos Marquerie fundó La Tartana –una de las compañías históricas de títeres de nuestro país- en 1977 con “Pulichinela” un espectáculo de un títere que se escapaba del teatro y acababa muriendo en un jardín. En 1991, con “El árbol” dejó el teatro de títeres. Luego formaria compañía, Lucas Cranach, con la que sigue hasta la actualidad. Dice que lo que más le sigue interesando de los títeres es “la combinación entre escultura y movimiento”.



… ¡Qué locura! El amor de mi vida ha dejado un reguero de polen en la huida. ¿No es graciosísimo? Que sea precisamente un residuo de amor lo que tenga que consolarme de no ser amada … ¡Qué curioso! Ahora me da por pensar que las personas sentimos todas a la vez. No hay que decir “estoy sola”; “hace soledad”, es lo que hay que decir. Como hace frío, calor … Hace miedo. Hace tristeza. Hace orgullo. ¡Me hace gracia! Ahora me tiemblan las manos y no puedo dormir…

Monólogo de Leopoldo Alas previo a la muerte de Julieta en “Ultima toma” (1985) estrenada en la Sala Olimpia de Madrid C.N.N.T.E.
El,1 de agosto al medio día murió Leopoldo Alas (1962-2008) –Inmemoriam-.


Información sobre Francisco Peralta: www.titerenet.com/2004/09/25/homenaje-a-paco-peralta-en-jerez/

CRÓNICA: Deslizando nas pistas de gelo


Fotografia de Susana Paiva

Hace mucho que no veía un comienzo teatral tan sugerente, con una potencia que iba impregnándose no sólo en su momento escénico sino también a posteriori, durante todo el espectáculo.
Una pequeña pista de hielo de juguete que no sabemos de dónde viene, proyectada en el frontal del espacio, con reminiscencias de juego de principios de siglo en el que vemos a unas pequeñas figuras deslizarse, cada una siguiendo un camino propio, sin tocarse, pero formando cierta coreografía alegórica de la vida. Frío, deslizamiento y distancia.
La imagen es lejana, de viento nórdico, no de tierra de chopos… No sé porqué no podía parar de pensar en “El espejo” de Tarkovski. Pero a parte de una metáfora que atraviesa todo el espectáculo, este comienzo funciona también como una declaración de parámetros y como propuesta.
Declaración de parámetros porque esos muñecos deslizantes, pequeños seres que con rigidez creen seguir su voluntad patinadora, son manipulados por un ser extraño lleno de peluches. Ser que abre la obra dando palos de ciego por el espacio vacío antes de dirigirse a las pista de hielo. La imagen de este ser, aniñado pero decidido, no tiene una simbología ni un significado claro… No es “representativo”, la imagen no nos lleva directamente a ningún significado. El ser manipula los muñecos, hace llover gotas de sangre por la pista de hielo, los patinadores las evitan, las van tocando y aquella distancia, inevitablemente, va dejando rastros de sangre silenciosos. El ser tapa aquel micromundo con trozos de algodón… La imagen, cargada de simbologías que se encuentran, remonta y va hacia lo desconocido.

Fografia de Susana Paiva

El pacto con el público está propuesto: estamos en un terreno donde se busca imaginar por primera vez, repensar la realidad de nuevo, descargar toda acción y todo objeto de sus significados lastrados y mirar de nuevo, hacer de nuevo. Declaración de parámetros, poéticos y éticos, e invitación sintética al público.
A partir de ahí, la obra empieza a expandirse por el espacio. El vestido-peluche se cuelga del techo, allí quedarán los objetos de cada acción, suspendidos en el tiempo. Comienza la preparación de otra acción a la vista del público. Ana María García y Juan José de la Jara, los dos creadores de la obra y únicos intérpretes (a excepción de un trompetista al final de la obra que se convierte en gigante), van atándose unos palos a brazos y piernas. En el interludio entra un vídeo. Ahí comenzará un baile costreñido por las varas y lleno de libertad que se contrapone al muñeco deslizante sobre el hielo. Fuego y hielo, contradicción que nos conforma.
Repito, la propuesta y el pacto con el espectador son claros. Lengua Blanca, desde su núcleo más esencial –Juan José y Ana-, van proponiendo acciones, entrando en cada una de ellas sin prolegómenos, sin conectividad narrativa entre una y otra, sin correlación evidente, con un tiempo pausado e intenso, donde se muestra la preparación y se deja al espectador un espacio de contemplación activa y pensante. No hay textos proyectados, no hay texto en el actor, no hay transiciones entre escenas… Hay una vuelta, quizá, a trabajos anteriores pero desde el ahora. Un ahora que permite un avance en la síntesis, una depuración de un código y un lenguaje propios. Un lenguaje donde Lengua Blanca sigue apostando por un material netamente “escénico”. Ejemplo de ello son dos escenas claves en la obra.
Una llena de un humor lacerante, donde vemos a un hombre-piñata rídiculo huir del ataque de una niña-mujer vendada y con palo en mano. Al final, lo descabeza y una vez decapitado lo hace explotar. Una corona mortuoria sale a escena y también explota… Humor en lo rídiculo de un hombre desmesurado en cefalea festiva, contraposición con la violencia y con la muerte, contraposición de lo festivo con esa niña cargada con un palo, palo que vimos al principio de la obra batir un aire vacío, buscando y que ahora encuentra en el daño al otro… Todo se va cargando de significados abiertos, indeterminados en un primer momento y que el espectador va montando y desmontando para volver a montar en su cabeza.
Otra escena que demuestra con nitidez la propuesta de Lengua Blanca, donde además entra el video por primera vez en relación con lo que pasa en escena –antes los vídeos (tanto los de Clara Rockmore y su theremin, como las impresionantes imágenes que muestran la última técnica –Vacbed- del desfase fetiche sadomaso de nuestra sociedad posindustrial) son paralelos a la acción escénica-, es la escena en la que ante imágenes de enfermedades del órgano sexual masculino vemos a Ana María García abierta de piernas frente a una hoguera. La obra, en ese momento, se encuentra llena de acumulaciones, de significados que sobrevuelan, de fisicidad que pesa y significa… La obra está en un momento maduro y es ahí donde Lengua Blanca decide asentare en un terreno frágil, desconocido, y proponer con un tiempo expositivo largo esta acción de márgenes difusos, donde se abole la mirada constreñida por modos y usos y se propone un espacio nuevo, íntimo en cada espectador, donde poder mirar sintiendo y con libertad. Es quizá aquí donde la bateria escénica de la compañía consigue su objetivo, donde la obra rompe con el espacio y el tiempo, donde se abre una puerta. Caray, qué difícil es encontrar esto en este mar de mediocridad complaciente. Uno mira con distancia y se da cuenta, de los años de trabajo, de las decisiones de austeridad y de firmeza de la compañía, de todo el material generado, de tropiezos y de aciertos, de avances y estancamientos… Uno se da cuenta y cuando aquello está en marcha, cuando ves esa pequeña puerta que se abre y se te encoje hasta el alma y se te activa hasta la última neurona, todo se carga de razón.
La obra se perfila hacia su final concentrándose en los elementos de fuego y viento. El final nos deja un torbellino de tiempo, un pasar donde todo se cubre, donde todo se va.
Podrá hablarse de cripticismo, de dificultad de lectura. Yo me decanto más por asociacionismo libertario y poético. Por aquel territorio soñado por Apollinaire que quizá de una manera un poco tonta definió de esta manera: “el maravilloso encuentro entre un paraguas y una máquina de coser”. Siempre el referente literario, lo siento, qué se le va hacer. Por eso, decir otra vez que todo en “Las pistas de hielo” es escénico, cuerpo, materia, objeto, luz, espacio y, finalmente, propuesta. Por acabar con una cita teatral, decía Romeo Castelucci en entrevista: “Busco la imagen que queda suspendida entre otras dos, la que no vemos. Esos espacios entre las imágenes es la música de la forma, son armónicos que no se han tocado pero que resuenan. Mi teatro quiere encontrar esos armónicos y así penetrar en el corazón, en el cuerpo y en el cerebro del espectador”. Pues eso.

Pablo Caruana

5.8.08

CITEC O LA MADRE DEL CORDERO



fotografia de Susana Paiva

La asociación que nació vinculada al movimiento de la Revolución de abril y que consiguió desde un movimiento social y ciudadano vincular a la comunidad con el teatro, experimentar con propuestas no convencionales, representar autores prohibidos por la dictadura de Salazar tales como Samuel Beckett y finalmente crear este festival del que Armando Valente y Vasco Neves tomaron el relevo en los años noventa. CITEC es la madre del cordero, por eso sentamos a un exhausto Vasco y le preguntamos, le espetamos a que nos explique:

Vasco Neves: Nuestro proyecto con CITEC comienza en el año 1992, es ahí cuando hay un claro cambio a nivel de Festival, Citemor se profesionaliza tanto en su estructura como en las compañías invitadas. Antes el festival era un certamen amateur en la que cada año se invitaba una compañía profesional… En el 92, manteniendo la seña de trabajar con espacios no convencionales, definimos un nuevo proyecto de Festival.
Pero CITEC tiene otros dos proyectos que aunque no estén tan consolidados no son menos importantes. Uno es el teatro, el Esther de Carvalho, y otra la compañía de teatro, el grupo de teatro. Este último tuvo una presencia muy grande durante los años 80 de manos de Deolindo Pessoa. En los noventa el proyecto se para. Tan sólo se hicieron tres montajes durante esta década. Ahora, estamos intentando recuperarlo.
En cuanto al teatro nuestra acción ha sido de continuidad. Se quería recuperar el edificio. Cuando yo llegué a CITEC en el 95, por ejemplo, el proyecto arquitectónico de recuperación del edificio estaba hecho y en el 2003 conseguimos por fin recuperarlo. A partir de ahí planteamos un proyecto muy dirigido a la región. Planeamos una programación pensando en las personas de aquí, intentar dirigirnos a un público joven, trabajar un poco en eso que no se sabe bien qué es pero que creo es el término más claro que hay que es “formación de públicos”… Pero ha habido muchos problemas…

-P.C.: ¿La actividad en los últimos cuatro años al final no ha sido mucha?
-V.N.: Bueno, el teatro es usado por la comunidad. Aunque la gestión es de CITEC lógicamente la comunidad hace uso de él para actos organizados por el Ayuntamiento, por asociaciones de la ciudad, presentación de libros, conferencias, etc. Hasta el 2006 ha sido más o menos lo mismo y no llegamos a poder programar más de diez espectáculos al año. Viendo las dificultades el año pasado pasamos a concentrar la programación en los meses de abril, mayo y junio. Este año hemos hecho lo mismo con tres obras para jóvenes de Silvia Real, con cuatro conciertos de jazz en colaboración con el Festival In Jazz (que se programa creadores portugueses) y con el ciclo de cine que programa Francisco Camacho. Pero todo es muy difícil, al ciclo de cine con películas como “Buenavista social club”, “24 hour party people”, “Sonata de otoño” de Bergman, “El último metro” de Truffaut o mismamente “MoulinRouge” la gente no viene, y eso que es gratis…

-P. C.: ¿Pero el problema es de público o de dinero?
-V.N.: Aquí la gente no va al teatro y se necesita una política que cree actividad pensada, ir pudiendo cumplir estrategias con tiempo, con un equipo… En el año 2007 teníamos propuesta una programación para invierno y tuvimos que anularla por falta de dinero. El convenio con el Ministerio incluye el Festival y el programar el teatro, pero con el pequeño aumento que han dado, la ayuda ha pasado de 150 mil euros a 205 mil, no llega. Por su parte el Ayuntamiento no ha decidido cuánto va a dar. Es decir, no da nada. El problema es ese, decían que no especificaban la ayuda porque no especificábamos nuestro programa y cuando lo hemos hecho no han dado nada.

P.C.: Mala solución parece tener…
V.N.: Yo espero que en el próximo nuevo convenio con el Ministerio entre también el Ayuntamiento y lo conformemos como convenio tripartito con las ayudas y las responsabilidades muy bien definidas. CITEC está en un momento muy complicado de liquidez debido a más de 120 mil euros de retrasos en pagos que nos tienen que hacer y sin una clarificación de ayudas es imposible poner a un grupo de trabajo a llevar el Esther de Carvalho… Sé que el interés del Ayuntamiento es mucho pero necesitamos clarificar esta situación, que entiendan que, aunque cada proyecto se encuentre en una fase distinta, CITEC es un global y así hay que entenderlo, un conjunto en el que está el grupo de teatro, el teatro y el festival. Hubo un momento en el que viví todo esto con mucha ansiedad, cuando recuperamos el teatro y luego se quedó cuasi-cerrado me quería morir, pero bueno, ya me he acostumbrado a no poder programar y sé que las cosas han de ir poco a poco…

El GRUPO DE TEATRO

-P.C.: También hay un proyecto de reactivar el grupo de teatro, la creación dentro de CITEC, ¿no?
-V.N.: Es cierto que durante los noventa que el esfuerzo en creación se lo llevó el proyecto del Festival. Creo que fue inteligente y que hoy esa parte está bien asentada y estable. En cambio, el proyecto de creación de CITEC no lo está. Queremos cambiar eso.

-P.C.: ¿Cómo?
-V.N.: Bueno, estamos bien ilusionados con dos proyectos. El primero es el de Susana Vidal, directora española que está encabezando con actores de CITEC la obra de creación propia “Beija-me em 1/2”, seguirán ensayando en septiembre y el estreno está programado para diciembre.
El otro proyecto se está llevando a cabo con Deolindo Pessoa, antiguo director de CITEC. Hicimos en julio unos ensayos abiertos para gente joven. De ahí ha salido un proyecto en el que estamos intentando juntar a tres generaciones de CITEC, para eso se ha montado una obra de teatro con tres parejas, una más mayor –en la que estará, por ejemplo, Carlos Cunha, uno de los actores insignia de CITEC-, otra cercana a las cuarentena –que contará con Joana Macias y José Cação-, y una tercera –la más joven- que está por determinar todavía. El proyecto de Deolindo es representarlo en el tren que va de Coimbra a Figueira, eso estamos trabajando. Veremos.

-P.C.: ¿También hay problemas de gestión?
-V.N.: Bueno, el proyecto de Deolindo no cuenta con ningún apoyo, por ejemplo. La creación en CITEC está fuera del convenio. Eso facilita también poder pedir las ayudas de creación como hacen el resto de compañías pero me parece que en el próximo convenio lo vamos a tener que juntar… Tenemos que estudiarlo bien. Creo que el reto para el futuro próximo es poder conformar el próximo convenio con las cosas muy claras. Con la participación del Ayuntamiento bien definida. Veremos qué pasa.

25.9.07

Territorios - “A Câmara deveria reconsiderar o seu apoio ao Festival”

fotografia de Jesús Ubera

“A Câmara deveria reconsiderar o seu apoio ao Festival”
À CONVERSA COM JORGE CAMARNEIRO, dirigente do PCP de Montemor

Hablamos con Jorge Camarneiro, Dirigente del PCP en Montemor y electo en la Asamblea Municipal. Le acompaña, Celeste Duarte, también miembro del Partido. Nos reciben en la sede del Parido, cerca del la Praça da República. Una sede extraña, ya vieja, con un precioso cartel que da a la calle. El interior no puede ser más apropiado, nos sentamos en una sala donde los pequeños sillones están dispuestos en un corro de configuración asamblearia. Presiden las paredes un cartel de Lenin y un paisaje de Montemor naïf con dos campesinos recogiendo el arroz. Todo impone e invita al diálogo. Empezamos.

La primera en la frente. Con ese didactismo propio de los padres salesianos –perdón por el exabrupto, pero es que España estuvo llena- este comunista, afable y campechano, nos hace una lectura política de la permanencia en el poder del Partido Socialista Portugués, sustentada en la alienación del pueblo, en su falta de conciencia política, pero comparándolo con los equipos de fútbol: “que mi padre es del Benfica, pues yo también, que mi amigo es del Lisboa, pues yo también. Sí el Benfica y el Lisboa son los clubes mayores, la mayor parte de la población también lo es. Así se fue haciendo la composición del mapa político de este país después del 25 de abril”. Así, queda explicado el proceso de disolución del peso político del partido histórico en la oposición durante la dictadura, el PCP. Ahí es nada, todo con buenas palabras, sonrisas y sencillez.
Al preguntarle porqué es comunista responde con un silogismo elocuente:

“Yo vi que aquellos hombres que durante tantos años tuvieron el coraje de luchar contra el fascismo, contra la dictadura, contra aquella aberración, y apoyar a las personas más desfavorecidas no podían ser malas personas. Eso es evidente. No pueden ser malos, tienen que ser buenos, por lo tanto, tienen que tener buenas ideas, no pueden tenerlas malas. Ese fue mi primer acercamiento, luego llegarían las lecturas más teóricas, el ir identificándome con esa visión de mundo y comprendiendo las cosas generalmente, cómo funcionan todo ya no a nivel nacional sino mundial, donde las personas, los ciudadanos cada vez cuentan menos. Ser comunista, como dice mi amigo Saramago, es cada vez más un estado de espíritu”.

fotografia de Jesús Ubera

Y aquí viene la carga de peso:

Luego, hay otras personas que dada la importancia que coge el Partido Comunista justo después del 25 de abril se arriman al olor del poder, pensando que este partido es el bueno en ese momento para hacer carrera política.

¿Está hablando de Luís Leal, el alcalde?

Hablo en general, (risas). Muchos de los dirigentes del Paritdo Socialista local empezaron en el Partido Comunista, muchos de los dirigentes del Partido Social Democrata local empezaron por adherirse al Partido Comunista, incluso a los partidos mahoistas y troskistas, y sólo fue más tarde que fueron cambiando de partido. Unos, como el Presidente de la Cámara –el alcalde- llegó a participar en una manifestación y gritar “MBP en vez de PPD”, Partido Popular Democrático. Y aquí estamos.

¿Cuál es la realidad política de hoy en Montemor?

Montemor surge de una realidad muy distinta a la de otras zonas de Portugal más industriales o urbanas. Aquí todo el mundo tiene un pedazo de tierra pequeño y se creen propietarios. Además, es una zona muy dominada por la fuerza de la Iglesia y de los caciques. Entre cuentos de que los comunistas nos comemos a los niños y el miedo a perder su trozito de tierra aquí el PCP tiene mucho menos peso que en otras zonas. Pero bueno, me hablabas de la realidad de hoy.
En la Asamblea somos 21 repesentantes electos directos y 14 de las juntas municipales. En Montemor hay una coalición del CDS con el Partido Social Demócrata, Luis Leal que es el alcalde es de este partido, que tiene 13 directos y un total de 17; luego el Partido Socialista tiene 7 y poco más, nosotros sólo un elector, somos pobres pero “limpinhos”. Hay 25 mil electores, según el censo del 2001, eso quiere decir que votan unas 12 mil pesonas. Por lo tanto, al PCP, más o menos, votan alrededor de 1000 personas.
Hace 30 años teníamos más, cuatro representantes, pero nunca mucho más. Siempre ganó el Partido Socialista, lo que pasa es que el anterior Presidente de la Cámara Municipal es un tonto, lo tenía todo en la mano pero por apoyar al gobierno en vez de a la población en las inundaciones del 2001, perdió.

Se habla de una población envejecida, de un pueblo con riesgo de abandono. También se habla de un Montemor con futuro, de un nuevo Parque Industrial ¿Qué piensa el PCP de esto?

El problema más grave de Montemor es que no conseguimos que los jóvenes se quden aquí como residentes fijos, se van, a Coimbra, a Lisboa o a Oporto. Eso lleva pasando años. Yo soy ejemplo de ello, me tuve que ir a Oporto porque simplemente no encontraba trabajo aquí. Vuelvo los fines de semana, pero durante la semana estoy allá. El 90 por ciento que comenzó en el 74 con CITEC y con el Festival de Citemor ya no viven aquí. Yo también formé parte de CITEC, actuaba, incluso escribí una obra, pero como los otros tuve que irme.
Aquí solo hay empleo miserable. No hay empleo cualificado, no se estimula a los jóvenes a adquirir formación para poder desarrollarla, eso no existe.
Por tanto, nosotros hace muchos años que defendemos como algo fundamenta las inversiones en los planes industriales. El problema es que la inversión ha sido nula y ahora llega tarde. Todo esto empezó hace 15 años y todavía estamos costruyéndolo, al principio. En la política como en la vida hay que arriesgarse, es mejor arriesgarse que hacer una carretera que sabes que te va a dar votos, esos son arreglos de fachada que no llevan a ningún lado. El parque industrial, pues claro, pero había que haberlo hecho antes y con una inversión más decidida. Y con una salvedad, se tiene que hacer con una planificación urbanistica lógica y no haciendo unas horribles viviendas dormitorio, todas iguales de cuatro o cinco pisos. Hay que evitar que Montemor se convierte en una ciudad dormitorio. Montemor, por su historia, se merece una vida propia, por eso es por lo que hay que luchar.

Citec y Citemor ¿Qué piensan de la relación que tiene el Ayuntamiento con el proyecto y que piensa de las decisiones que el Ayuntamiento está tomando?

Como persona que ha estado ligado a este movimiento y como persona, también hay que decirlo, que en los últimos años no ha dedicado la atención suficiente al Festival, paréceme que Citemor se ha abierto con mucho éxito al exterior pero no ha conseguido, porque no ha hecho el esfuerzo suficiente o porque es difícil en esta tierra de una población envejecida o que no tiene raices, arraigarse en la comunidad. Hace 30 años CITEC hacía 3 espectãculos diferentes en el Festival y venían 600 personas a verlo. El público principal de Citemor era de Montemor y los alrededores, hoy no, hoy la mayoría vienen de fuera, como se va a Aviñon. Citemor no ha conseguido acoger, cuidar esa relación con las personas de la comunidad, y es por esto que el gobierno municipal cae en la tendencia de cuestionar los apoyos que da, porque ese dinero no revierte más que en personas que vienen de fuera. Aquí creo que el Ayuntamiento se equivoca, creo que Citemor promueve durante más de un mes una actividad que tiene eco en radios, periódicos y televisiones. Y eso es importante y hay que saber sacarle partido.
Me parece que debería producirse un diálogo franco desde ambas partes, con una mayor voluntad por parte de Citemor de poder intentar introducirse más en la vida del Concello y hacer una descentralización del Festival. Por ejemplo, llevar un buen espectáculo de calidad nacional a Seixo.
Y el Ayuntamiento debería reconsiderar su apoyo al Festival, Citemor merece todo el apoyo, pero ha de haber contrapartidas, creo que es lícito que exiga contrapartidas como es ir a otras localidades. Por ahí va la cosa, pero está complicado, no es un problema que hoy tenga fácil solución.

P.C.

5.8.07

PROCESSOS - Uma forma perdida

fotografia de Jesús Ubera

Não é um festival de resultados, mas de caminhos, para a investigação cénica. É esse périplo o que dá significado. Aqui recolhemos, na medida do possível, esses percursos.

UMA FORMA PERDIDA
Ensaio de “El temblor y la carne”, de Lucas Cranach. Estreia a 10 de Agosto

Ensayo, 5 de agosto. Primera vez que se hace un pase entero de la obra. No estaba previsto, empezó a ir y se dejó que fuese.

Dios mio que aluvión. Tres actores en escena (Getsemani de San Marcos, Lola Jiménez y Andrés Hernández). El espacio, una nave agrícola a 1 kilómetro de Montemor.

Carlos Marquerie, director de la obra, hombre de teatro en España desde los setenta. La Tartana, Pradillo, diseñador de luces, aglomerador de un teatro independiente y de creación en la ciudad de Madrid. Ese es el puto pasado. Y también el de sus obras, “Medea Material” de Muller en el 87, el de “El hundimiento del Titanic” de Enzensberger, en la que actuó Andrés Hernández, allá por el 92, actor presente en este montaje, compañero de mucho antes que vuelve. Caminos abandonados que vuelven de mil formas insospechadas. La certeza de que el pasado vuelve y es.

fotografia de Jesús Ubera

Y otras obras, la “El rey de los animales…” , del 97, “Lucrecia…”, del 2000, “120 pensamientos”, del 02, “2004” del 04. Caminos donde resuenan los textos de hoy, las efervescencias y las muertes.

Luego llegaría “Que me abreve de besos tu boca”, aquí en Citemor, en una iglesia abandonada a puertas del castillo, hace dos años.

Joder, esto de la muerte… El deseo y el cuerpo. El engaño cotidiano para no ver que la historia de la vida humana es la de un derrumbe, la de un desmoronamiento corporal y del alma en el individuo. Somos carne ida. Descomposición de luces y materias, y ante eso la lucha y el desnudo, la carne resistiendo, la carne como última morada de la ternura, del deseo y la vida.

fotografia de Jesús Ubera

5 de agosto y marejada de una mirada que penetra en escena a tres voces. Nada que decir, más que palabras indisolubles –deseo, muerte, miedo, carne, cuerpo, guerra, ternura, amor, tiempo, luz, grito, sombra, tristeza- y un escrito ajeno. Ajeno a la obra. De un poeta del siglo XX, español, certero, artesano y moderno que huele a algo parecido:


LOS FANTASMAS DEL DESEO

A Bernabé Fernández-Canivell

Yo no te conocía, tierra;
con los ojos inertes, la mano aleteante,
lloré todo ciego bajo tu verde sonrisa,
aunque, alentar juvenil, sintiera a veces
un tumulto sediento de postrarse,
como huracán henchido aquí en el pecho;
ignorándote, tierra mía,
ignorando tu alentar, huracán o tumulto,
idénticos en esta melancólica burbuja que yo soy
a quien tu voz de acero inspirara un menudo vivir.

Bien sé ahora que tú eres
quien me dicta esta forma y este ansia;
sé al fin que el mar esbelto,
la enamorada luz, los niños sonrientes,
no son sino tú misma;
que los vivos, los muertos,
el placer y la pena,
la soledad, la amistad,
la miseria, el poderoso estúpido,
el hombre enamorado, el canalla,
son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy;
mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles,
para llevar tu afán que nada satisface.

El amor no tiene esta o aquella forma,
no puede detenerse en criatura alguna;
todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere
beso que nunca muere,
sólo en ti misma encuentro, tierra mía.
Nimbos de juventud, cabellos rubios o sombríos,
rizosos o lánguidos como una primavera,
sobre cuerpos cobrizos, sobre radiantes cuerpos
que tanto he amado inútilmente,
no es en vosotros donde la vida está, sino en la tierra,
en la tierra que aguarda, aguarda siempre
con sus labios tendidos, con sus brazos abiertos.

Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes
este mundo divino que ahora es mío,
mío como lo soy yo mismo,
como lo fueron otros cuerpos que estrecharon mis brazos,
como la arena, que al besarla los labios
finge otros labios, dúctiles al deseo,
hasta que el viento lleva sus mentirosos átomos.

Como la arena, tierra,
como la arena misma,
la caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira.
Tú sola quedas con el deseo,
con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío,
sino el deseo de todos,
malvados, inocentes,
enamorados o canallas.

Tierra, tierra y deseo.
Una forma perdida.
LUIS CERNUDA

P.C.

CRÓNICAS - O peso de Abraham

fotografia Citemor

Um dia, algum jornalista decidiu assinar abaixo, separar a crónica jornalística da análise e sem o saber aproximar-se da teologia. Crónica é analise de proximidade, é orientar, explicar, esclarecer, concretizar, mas sem juízos finais.

O PESO DE ABRAHAM
"Temor y temblor", Instalação de video de Angélica Liddell
Estreia no Citemor

“Heme aquí” respondería si alguien me llamara. Así comienza el último trabajo de Angélica Lidell que se presenta junto con las tres acciones programadas en el Festival (“Lesiones…” 2003, “Broken Blossom” 2005 y “Yo no soy bonita” 2006). Cinco años de trabajo en un mismo espacio-tiempo, casi nada.
Una pieza de recién elaboración que cuenta con una instalación donde uno de los elementos presentes fisicamente y cardinales también en el video, un futbolín de juguete, preside la habitación junto con unas piedras que la artista ha decorado como si fueran balones de fútbol.
La relación entre este elemento tratado simbolicamente y el fondo argumental de la pieza –el mito de Abraham, en el que sacrifica el ser amado, su hijo, pero al final Dios lo salva, es decir, las pruebas divinas, las pruebas que Dios nos pone aquí en tierra, que en esta “parabola” tiene final feliz’-, no es evidente. Futbolín campo de juego, microuniverso controlado con mandos, ser humano reducido a monigote de plástico rígido que se mueve al compás de los otros… Quizá por ahí vaya el asunto. Pero como decíamos no es directa la relación, despista, invita a imaginar.
Es interesante esta pieza en relación con los otros trabajos aquí mostrados en Citemor, trabajos donde el video estaba en continua relación con lo escénico tanto dentro como fuera de la pantalla. Disposición escénica y espacial, una intérprete contraponiendo, realzando o conversando con la imagen, y la propia dramaticidad de las imágenes… Esa es quizá la reflexión más formal en el que se encuadran estos trabajos.
Aquí, en esta pieza, perdemos a la intérprete, queda la imagen y el texto escrito en pantalla –una constante en todos los trabajos-; incluso en el video la intérprete, de espaldas, es más un sustento anónimo. Queda así la instalación, la imagen y la palabra integrada en pantalla.
Otra constante que une este trabajo con los anteriores es la voluntad de la artista de hacerse, de consquistar un territorio, un territorio como imaginario, como geografía expresiva de su trabajo. Así, las “praderas” de Alicante, región del sureste español, se convierte en el espacio mental y metafórico de un mundo cargado de símbolos, trigo y piedra, amarillo, marrón y azul, desolación agreste, soledad potente pero no inmensa, una tierra a la que agarrarse y sentirse cercano y al mismo tiempo una tierra que se escapa.
ANFAEGTELSE, se repite en pantalla durante esta pieza de video-instalación, angustia en danés nos aclaran, angustia sin recompensa, angustia engañada, angustia sin salvación clama el video en silencio. A Abraham, una vez haber bajado al infierno se le perdona, se le recompensa, no tiene que culminar el sacrificio. Y nosotros?
Una pieza pequeña, síntesis de una manera de trabajar vídeo y escena. Síntesis de una moral, la de esta artista, que se cree engañada, tirada, caida. Una concepción del mundo, ésta, que cubre las esferas religiosas, las sociales, las individuales. La búsqueda de un culpable, el peso de la culpa en uno mismo y la añoranza que quiere ser esperanza de una justicia imposible después de tanta historia, después de tanto tiempo.

P.C.

CRÓNICA - Três acções uma noite, Angélica Liddell

fotografias de Jesús Ubera


TRÊS ACÇÕES UMA NOITE, ANGÉLICA LIDDELL

Tercer día de función de las tres “acciones” de Angélica Lidell, acciones de choque de un teatro duro, aspero y que va al núcleo de temas donde se obliga al espectador a la no indiferencia. Tercer día y lleno en las tres obras. Con boli en mano y foto rápida preguntamos a un público que va viendo cada acción con respeto y silencio.

fotografias de Jesús Ubera

Salida de la primera performance, “Lesiones”, Espacio B, 11:20 de la noche:

Rui Sena, de Covilhã
Me ha gustado mucho. Habla del mundo de las personas, me deja inquieto. Muchas veces hablamos del cuerpo como algo que veve solo en el mundo. Contestar con el cuerpo a lo que está pasando en nuestra sociedad está muy bien. Denunciar con el cuerpo.
He venido a conocer y a presentar un festival de artes performativas, performances, nuevo circo, un poco de todo, se llama Festival Y#05. Que defina mi Festival con una palabra: contemporáneo.

fotografia de Jesús Ubera


Salida de la segunda performance, “Broken Blossoms”, 11:50

Marta, de Almada
No sé, lo que se me ocurre, la palabra que me viene a la cabeza es humanismo Se queda callada, más o menos durante 30 segundos y dice: Y al mismo tiempo me repugna.
El Festival, sí está muy bien, otro silencio: Cosas nuevas… No sé que puedo decir más. Estoy todavía un poco dentro, me he metido demasiado, he metido toda mi cabeza en las obras, no sé que decir.

P.C.

TERRITÓRIOS - Olívio, o barbeiro.

fotografia de Jesús Ubera

As causas históricas situam mas não explicam o presente. Porque é que Citemor tem hoje lugar em Montemor? O que é Montemor? Nesta secção abre-se uma janela para indagar e descobrir esta cidade sustentada em arrozais e que gravita até uma fortaleza.

OLIVIO, o barbeiro.

Cerca de la Praça da Republica, en Montemor, hay una barberia inusualmente transitada por clientes. Una barberia anclada en el tiempo, en sus objetos, su silla que preside, el afilador, un muñeco descabezado, otro futbolero y cachondon, del Sporting, por suspuesto, en sus cremas y lociones, en sus calendarios.
Nos afeitamos con olor a jabón sin aromas y cierto deshabito en nuestras pieles nada curtidas. Cuando te afeita, notas sus dedos como van acomodando plieges a la cuchilla, sin dudas, con una facilidad pasmosa. Se habla, logicamente y más entre ibéricos vecinos, de fútbol. Luego le preguntamos, por su barberia, por su padre que fue carnicero… Su hijo, presente, nos va ayudando a entendernos.

Llevo 50 años trabajando en esta barberia, bueno en octubre hago 50. Jubilarme, yo?… No, si me jubilo me quedó así (posición rígida con las manos en el pecho) y ya me voy para el ataud. Aquí sigue habiendo trabajo, cuando tienes nueve años, hala, a afeitarse. Además también cortamos el pelo”.

Los precios todavía ni huelen el mercado común. Afeitarse, por ejemplo, 2 euros.

Citemor, el Festival, pienso que está bien, he ido como público pero yo ya no voy. Me atiborro a pastillas, estoy enfermo del corazón. Hace 48 años yo actuaba en el Teatro Esther de Carvalho, era actor amateur. Me acuerdo que hicimos “A ceia dos cardeais”, de Victor Hugo. De las otras ya no me acuerdo de los títulos. Hace 48 años, sí, ahí, en el Esther de Carvalho.

Pablo Caruana

TERRITÓRIOS - Recordo-os como gigantes enormes, maus


fotografia de Jesús Ubera

As causas históricas situam mas não explicam o presente. Porque é que Citemor tem hoje lugar em Montemor? O que é Montemor? Nesta secção abre-se uma janela para indagar e descobrir esta cidade sustentada em arrozais e que gravita até uma fortaleza.


RECORDO-OS COMO GIGANTES ENORMES, MAUS

Salgo del Teatro Esther de Carvalho, función de Marta Pisco “8 Exercícios para mãe e filha”. Y me encuentro a este hombre de ojos brillantes pero auscultadores llamado Victor, o más bien Gibóia. Empleado de la Residencia de Ancianos de Montemor, Gibóia es el encargado de mantenimiento del material del auspicio, artesano de la madera y hombre asiduo del Festival como público. Todo normal. Pero Gibóia, cuando le pregunto por la obra, que trata el tema de la Revolución del 25 de abril de 1974, la conocida Revolución de los Claveles, Gibóia empieza en un portugues incomprensible a hablarme de torturas y barbaridades de las llamadas Guerras de Ultramar de Portugal. De ahí surgue la curiosidad, empiezan las preguntas a diferente gente, y te van contando, contando algo de lo que como buen español no sabes nada. De aquí surge esta entrevista.

Gibóia: Porqué te hable de eso, no sé, la obra no decía nada. El 25 de abril fue otra cosa, y algo mucho peor en África, porque los “chocolates”, los “pretos”, los “matungos” se apropiaron de la Revolución.

Portugal era uno de sus eslabones más débiles, y al mismo tiempo, el último imperio colonial que restaba en el mundo. Portugal mantenía, bajo dominio militar directo, un territorio 22 veces superior al suyo, con una población de más de 14 millones de habitantes. Ese dominio directo chocó con los diferentes movimientos de liberación nacional, sobre todo en Angola y Mozambique, disparando los gastos y el sufrimiento de la población portuguesa.

- Nosotros somos nueve hermanos. Cuatro estuvimos en la guerra. Uno en Angola, otro en la Marina, otro en Guinea –que se vino cuando fui yo, había una ley que prohibía tantos miembros de una misma familia estuviera en filas-, y yo, que fui a Guinea en el año 73 y estuve seis meses hasta que aquello explotó, fui parte de la última movilización. Uno de mis hermano, el de Angola, estuvo 28 años en Angola, era paracaidista. Es que nuestra familia surge de una tradición familiar. Mi sobrina ahora es oficial paracaidista.

fotografia de Jesús Ubera

‘Bueno, a mi otro hermano lo hicieron preso a los 16, preso político. Estaba en Setúbal, movilizado y en unas prácticas, era del Partido Socialista, dejó el Mauser en el suelo y decidió irse a la cantina. Allí estuvo tres años y medio, luego fue a Elvas, en frente de Badajoz, allí le hacían cargar todos los días 50 kilos montaña arriba, montaña abajo.

Luego estuvo 5 meses en Trafaria, lo metían en el agua durante días y con las mareas llegaba a tener el agua al cuello durante horas. Se le quedaron los huesos troceados, podridos, rotos. Además, venían los cangrejos y le comían la carne. Allí estuvo 5 meses.

Novecientos mil portugueses fueron a la guera. En la guera de ultramar de Portugal, entre 1961 y 1964, tan sólo en Mozambique, Guinea y Angola murieron más de doce mil portugeses y quedaron más de treinta mil mutilados. Más de cien mil portugueses, en ese periodo, abandonaron el país para evitar ir a la guerra.

Luego estuvo otra vez en Caxias, en Setúbal otra vez, pero esta vez en la Prisión de Alta Seguridad al estilo americano. Luego le mandaron a Oporto a la Prisión Cordoaria, una de las más duras. Y finalmente lo mandaron a la prisión de Tarrafal, en Cabo Verde, era la prisión peor, estaba destinada a presos políticos. De allí, un primo que era de la PIDE (Policia Internacional de Defensa del Estado), lo pudo sacar y vino a trabajar a Figueira, a un restaurante que tenía una hermana.

Estuvo 50 años en prisión. Le arrancaban las uñas, durante un mes le ponían pinzas en los ojos para que no pudiera dormir, le dejaban bajo una gota de agua continua que le caía en la cabeza… Murió con 79 años. Después de todo aquello no fue feliz. Se cortaba con la navaja todo el cuerpo, se cortaba las venas… Me acuerdo que el 25 de abril, ya aquí en Figuera, tiró por la ventana y descalabró a un informador de la PIDE. Había un baile popular, reconoció a un informador y lo tiró por la ventana.

- Mi hermano, después de la Revolución, estuvo en una brigada – las llamadas Milicias Populares - hacían rondas para perseguir a los fascistas. Me acuerdo que fueron al casino de Figuera, mi hermano, Fernando (que entró en una moto), el Texugo y el Tó da Mula y lo destrozaron todo. Se hincharon a hostias con los fascistas. Era otra cosa. Yo todavía tengo el carnet del Partido Comunista de Portugal, pero es otro carnet, el de ahora es diferente, ahora son unos papanatas.

Y sí, yo en Guinea era conductor y tirador especial. Que cómo tratabamos a los “chocolates”, pues bien, muy bien, pero eran traicioneros. Muchos en teoría trabajaban para nosotros pero no te podías fiar. Y los otros tenían tiradores rusos, franceses, portugueses, ingleses… Eran mercenarios.

Me acuerdo que dos “chocolates” apresaron a uno de los nuestros, a un portugués, y lo decapitaron. Mi amigo, Martins, que murió hace poco bañandose en Figueira, cogió a dos de los que lo habían hecho. Los ató y les arrancó el corazón. Luego se lo comió, el de los dos. El segundo vio cómo se lo hacía al primero. Lo hizo delante de todos nosotros. Lo arrestaron y ya en prisión hizo explotar el polvorín (risas).

A los “chocolates”, a los portugeses y a los negros de otras etnias o que colaboraban con nosotros les cortaban los testículos y los colgaban en los árboles. Tambíen te colgaban y te hacían una gran herida en la cara para que sangraras y atrajeras a las hormigas Baga-baga que venían y te comían. Eran unos hormigueros de la hostia, me acuerdo que les tirabas una bala y no los destruías, había que tirarles una granada para cargártelos.

De aquí fuimos muchos, en Figuera conozco a mucha gente que estuvo allí. De Montemor a Quim Moio, que también estuvo en Guinea y a Óscar, que ahora está trabajando como basurero en el pueblo.

Cuando se le pregunta cómo está, él, Victor, contesta: “De eso no prefiero hablar que me empieza a doler el hígado”. Le preguntamos, entonces, por el conocido “stress de guerra” que tantos excombatientes han sufrido:

- Son historias de problemas, de traumas. Me acuerdo que mi hermano volvió, el que estuvo en Guinea antes que yo, y durante la fiesta de la vendimía, en São Martinho, cuando empezaron los cohetes se metió debajo de la cama. Luego empezó a destrozar toda la casa a cabezazos, incluso las paredes de roca maciza. Era un hombre muy fuerte, hizó una bicicleta y la dobló por completo. Me acuerdo que a uno, con el que trabajaba, le daban ataques repentinos y se ponía a imitar a un macaco, a un mono. Me acuuerdo que durante la instrucción en Portugal nos metían una inyección enorme en la espalda. Estaban todos, allí, quejándose y echando de menos a su padre y su madre y después de la inyección te entraba una efeverscencia incontrolable. Luego nos la seguían dando en África, más o menos cada mes. Me acuerdo que un compañero se fue hacia la línea enemiga como un loco hasta que lo dispararon, se suicidó.

Cuando volví a casa lo notaba, me desmayaba sin previo aviso, me volvía loco. Lo notaba, cuando bebía me desmayaba y no me acordaba de nada. Por eso, me mandaron a Coimbra a que tuviera un tratamiento neurológico. Me decían que estaba loco, me pusieron la camisa de fuerza. Fue muy duro.

Pero más duro fue antes, mucho más duro que la Armada fue el colegio de Coimbra. Yo tenía seis años, no tenía padre y fui allí engañado. Era un colegio interno, un correccional con más de 300 chavales y otras tanto en el de chicas, que estaba en frente. Allí, se llamaba el Albergue Distrital de Coimbra, el São Martinho, nos torturaron.

Había 300 perros enormes para vigilarnos, había muchos caballos, nos daban electro shocks. Muchos morían.

El día que llegué, me acuerdo como si fuera ahora mismo, me quitaron la maleta que llevaba, quemaron mi ropa y me dieron un golpe enorme en la cara. Hace poco volví con una doctora para recordarlo. Cuando me acuerdo de aquello los recuerdo como gigantes enormes, malos, que venían a mi; y me pongo a llorar. Aquello fue peor que ser soldado.

fotografia de Jesús Ubera

Si te escapabas se cuidaban de que no te quedaran ganas de repetirlo. La primera vez te amenazaban y la segunda lo cumplian: te ponían una barra incandescente en los ojos y te decían que así no podrías ser capaz de escapar, te dejaban ciego. Y te metían en los enormes pucheros de la cocina donde se hacia la sopa. Muchos morían.
Los guardianes te dejaban 20 escudos debajo de la cama y una pistola y si te los quedabas te molían a palos. Yo siempre los devolví, por eso pude salir, una hermana hizo todo lo posible y al final me llevó a Figuera. Dos años después fui para África.

Que si creo que en Portugal se habla de esto... Las personas que estuvieron hablan de ello pero no lo sienten, no sienten realmente lo que pasó cuando lo cuentan. Que si creo que se nos ha reconocido… no, ningún mutilado ha recibido nada.

Ah, socialmente?, no sé, los padres deben contárselo a sus hijos. Y sí, muchos saben la historia oficial pero realmente no se enteran de lo que pasó. Pero hay una gran diferencia, ahora se puede hablar de ello. Antes, los “bufos”, los informadores de la PIDE, estaban en todas partes, en el café, como ahora que estamos aquí hablando, no podías decir nada ni en tono bajo, eran los propios amigos, los propios familiares, los hermanos, los que te delataban para conseguir dinero o mejor trabajo. Y si había problemas venían por la noche, te llevaban y violaban a tu mujer, como le pasó a mi hermano, que un día se lo llevaron.

PD: Como espanhol, declaro não ter tido conhecimento, até agora, do sofrimento do povo português nestes anos; declaro-me desinformado, adulterado, manipulado por cravos e fotos. Como espanhol, agora que o Partido Socialista OPERÁRIO Espanhol tem entre mãos uma Lei da Memória Histórica, a tem entre mãos e a fode, achincalhando-a, apoio qualquer iniciativa que possa modificar esta situacão, tanto sofrimento calado e humilhado, tanta injustiça que nem sequer se tenha tentado remediar.

Pablo Caruana

1.8.07

PROCESSOS - Carlos Marquerie, 1º contacto

fotografia de Jesús Ubera

Não é um festival de resultados, mas de caminhos, para a investigação cénica. É esse périplo o que dá significado. Aqui recolhemos, na medida do possível, esses percursos.

Carlos Marquerie. Director de “El Temblor de la carne”, estreia 10 de agosto.

Este capullo tiene más de 50. Sólo hay dos personas de esa edad con lo que me enganche y ellos se enganchen. Quizá tres. Hace un huevo que no hablo con él. Estomago lleno y vasodilatador, y ganas. No hablamos de teatro, o sí, pero no de su pieza, acaba de ensayar, de trabajar espacio y no merece la pena. Hace dos años estrenó aquí y ahí sí estuve más dentro, sabía cómo iba, de qué, y hubo conversaciones sobre la obra a saco. Ahora no, y está bien.

fotografia de Jesús Ubera

La conversación va yendo, decimos tonterías y entre ellas se nos escapan verdades. No hay manera más agradable, las tonterías y las verdades mezclándose.
Madrid aparece y desaparece, Aviñon –donde ha estado trabajando-, Francia y su CULTURA, la cutrez de nuestro país, el engolamiento galo… Casteluchi, Carlos me cuenta la función de este mounstro del teatro espectácular y artesano al mismo tiempo. Cómo explotan espejos suspendidos, cómo algo arde sin saber cómo…
Asegura Carlos que alguien le dijo que esos textos íntimos y personales de sus obras debía decirlos él, que no era adecuado, justo o no sé qué ponerlo en boca de intérpretes. Nos reímos de la estupidez pero como cualquier cuestionamiento a un trabajo lleva a Carlos a la reflexión de porqué esos textos íntimos, confesionales tienen razón de ser. Sobrevuela ya lejos aquella obra de “El rey de los animales es idiota”, obra donde Carlos puso su vida en escena confesamente por primera vez, cuenta la “parabola” de Kantor viendo desde una ventana su propia obra y de cierto público diciendo “Mira a éste que dramático”… él no imagina algo más bonito. Pero ante todo gravita su último teatro, un teatro del silencio y la meditación, plástico y confeso, un teatro que comenzó hace cuatro años con “2004”, una obra de ruptura y que dentro de una semana va a llegar a nuevo puerto con este “El temblor de la carne”. Nadie dice pero se huele que quizá esta obra esté cerrando una etapa. Hay esa mezcla de tranquilidad ante un trabajo que se sabe está consiguiendo sus logros y el vértigo ante lo desconocido después de la obra hecha. El vértigo de cómo seguir, de para qué y hacia dónde.

fotografia de Jesús Ubera

Nos seguimos mirando a los ojos, hablando de aquello y la nada y el olor del rencuentro en este oasis de pequeñas geografías tranquilas que es Montemor acalla todo dejándolo en ecos, en futuros próximos.

P.C.

31.7.07

DEAMBULAÇÕES - A Igreja dos gritos

fotografia de Jesús Ubera

Espaço para a reflexão aberta de pessoas que gostam de deambular.


A IGREJA DOS GRITOS
Igreja de S. Martinho
Igreja Matriz de Montemor-o-Velho

Silencio. Es bueno gritar, hinchar los pulmones y oirlos.
São Martinho mira a los arrazoles y el maiz que se va imponiendo. Por las tardes se enfrenta a las escondida del sol. Dos palmeras, una campana y el flourescente del verde que se enfrenta al rojo. Paredes gastadas, arquitecturas quietas y sobrias, iglesia de pobres. Viento y bruma.
Puta mierda de atardecer con pájaros, gatos enmarcados y quietos en los alfeizares de las ventanas, sol y tranquilidad. Poder apreciarlo sin simulaciones, sin querer tener lo que me falta y nunca he tenido, y mucho menos sin sentirse falsamente transportado. Poder apreciarlo sin más, tal y como se presenta. Sin dolor ni imposibilidad. Y ahí viene el grito. No sabemos gritar. Usamos la garganta, nos duele y aun así nos quita peso.

Pablo Caruana

CRÓNICAS - La soledad en escena del concepto

Um dia, algum jornalista decidiu assinar abaixo, separar a crónica jornalística da análise e sem o saber aproximar-se da teologia. Crónica é analise de proximidade, é orientar, explicar, esclarecer, concretizar, mas sem juízos finais.

LA SOLEDAD EN ESCENA DEL CONCEPTO

fotografia de Pablo Caruana

Objetos, preparación técnica, cuerpo y concepto, el artista y el concepto. Rafael Alvarez dibuja en una pequeña hoja sus explicaciones, parecen pasos de danza, recorridos coreográficos que son pensamientos mientras la charla avanza a la hora del café. El lenguaje de la danza y el cuerpo, narrar en otros códigos. Ese es el mundo del baile. El estanque donde abrevamos todos es el mismo: soledad, amor, encuentros, distancias, desencuentros. Hablamos de la primera pieza, “Ultima Chamada”. Rafael presenta tamb ién una pieza nueva, “Colecção privada|”, que estrena aquí en Citemor.


fotografia de Jesús Ubera

Preparaciíon para el estreno. Falta una hora, Rafael Álvarez se sitúa, mueve a su equipo y calienta. Lo que no vamos a ver, los sustentos, la base técnica que fundamenta y posibilita. Aquí se baila, explota la expresividad, explota lo no hecho ni compuesto, lo físico, la carne sin hacer. Detrás y delante. Danza contemporánea conceptual. Procesos y resultados, codificación, encriptación. Pasos lógicos y necesarios llevados al extremo. Ensayo y fisico, desgaste y movimiento. Un animal en escena, con control, capaz de todo. Una capacidad que no mostrará al público más que en breves momentos, por vacilar.


fotografia de Jesús Ubera

Será la modernidad castración. Será la creación la limpieza del material bruto, el afinamiento que acabe en algo mínimo, que deje detrás y muestre un código. Es bonito este código de “Ultimada Chamada”. Si le quitas estaticidad, si le quitas el ritual estético de la modernidad arquetipada, queda una pequeña canciõn pop. Como decía Miles Davis del flamenco “esto es lo mismo que el blues, la quiero, ella no me quiere”. Alimenta ver la adecuación de ese dilema humano a este lenguaje. Como va funcionándo, cómo se le van encontrando maneras de decir. Y hay capacidad visual, aunque lastre el arquetipo publicitario de una sociedad que no existe. Sólo en un areopuerto de ninguna parte de Europa, agarrado a una bolsa de Adidas, tiene su punto. Desmoraliza y humaniza lo rígido a través de un lenguaje estático. Eso mola.

fotografia de Jesús Ubera

La segunda pieza profundiza en la encriptación al mismo tiempo que se va separando de la vida. Ya tan sólo queda Rafael pensando sobre la nada, sobre formas, objetos, contenidos y conceptos que se intentan trascendentalizar. Objetos, encriptación, movimiento de lo cotidiano, identidad sexual. El movimiento de una pieza que se escora. Queda una tercera parte, llegará en el 2008 y Rafael cuenta que contará con más intérpretes en escena. Esperaremos.

Pablo Caruana

28.7.07

CRÓNICAS - Uma espiral sem remédio

fotografia de Nuno Patinho

Um dia, algum jornalista decidiu assinar abaixo, separar a crónica jornalística da análise e sem o saber aproximar-se da teologia. Crónica é analise de proximidade, é orientar, explicar, esclarecer, concretizar, mas sem juízos finais.

UMA ESPIRAL SEM REMÉDIO
8 exercícios para máe e filhia, de Marta Pisco

Teatro psicológico, antropológico, naturalista, visual, corporal, teatro de la memoria, teatro simbolista… Muchas son las herramientas que este proyecto de Marta Pisco ha utilizado en escena. El objetivo, o uno de ellos, cómo hilar entre la memoria colectiva y la individual. Entre la memoria íntima de la artista y la de la sociedad portuguesa, esta última reflejada en la Revolución de los claveles del año 74.
El proyecto provenía de ejercicios de improvisación donde se utilizaban lenguajes escénicos dispares e incluso otros provenientes de otras disciplinas. Marta Pisco, así lo ha declarado en diferentes entrevistas y charlas, decidió unificar a través de una dramaturgia que recaía en manos de Felix Ritter. Las razones –dadas, por ella-: la búsqueda de un teatro universal, que provoque reflexión y emoción.
La creadora ha optado por un teatro narrativo que unifique, por la composición dramatúrgica que cierre la obra. Para clarificar esta afirmación creo que es esclarecedor el referente explicito que se da en la obra para trabajar la parte que se refiere a la memoria individual, parte donde se trabaja una recreación de “Sonata de otoño” de Ingmar Bergman. Es decir, la obra intenta algutinarse en ese universo de raices “chejovianas” de silencios y ambientes cerrados que en Bergman giran hacia el interior psicológico de los personajes, a sus más profundas frustraciones y anhelos, un universo donde la realidad se tiñe de significados de una simbología ambigua pero muy poderosa, donde se borra la línea entre el exterior y el interior, entre la persona y lo que le rodea, llegando al punto donde todo puede ser un sueño y viceversa.
Poderoso imaginario el de Bergman. No caeremos en hacer comparaciones, porque no tiene sentido. Pero sí podemos decir que la obra bebe e intenta reproducir los mecanismos que generan ese universo. La escena se convierte así en el espacio mental-onírico de la creadora que fuera de escena, en el principio de la obra, ejerce de demiurgo. En escena, ella misma, representada por Joana Pupo, y su madre, interpretada por Helena Flor. Más tarde la misma Pisco entra en escena en un giro de desdoblamiento y capacitador de dobles planos de realidad y ficción.
El conflicto, el eterno entre madre-hija. La hija demanda cariño y desea la muerte del ser querido. Querer y odiar, Eros y Tanatos que dirían los filólogos, siempre juntos, siempre haciendo el equilibrio imposible. Es ese paso, ese ritual de crecimiento, esa pérdida traumática de la inocencia, la que mueve la acción teatral.
Ese teatro, legítimo y poderoso, es un teatro en el que el silencio, la actuación y el texto se conjugan en la sobriedad. Teatro esencial de actores y tiempos que quizá necesita de otros procesos y tiempos de creación. No olvidemos que estamos hablando de un proceso de creación de cuatro semanas de un colectivo nuevo y recién formado que acepta la invitación para una residencia de creación escénica en un festival internacional. Ciertamente la opción tomada por Pisco es arriesgada, pero quizá la falta de adecuación entre lo que es una residencia y el proyecto en el que se ha embarcado esta joven creadora es la razón de no poder encontrar la profundidad y diversidad de planos semánticos propios del tipo de teatro al que quieren apuntar. Así, las escenas naturalistas, hiperrealistas, claramente dramáticas, que necesitan de una actuación en esa dirección que les permita el vuelo antes citado, caen como naipes planos, imposibles de defender por las actrices. Queda así todo “fijado” pero no explorado, esbozado pero deformado.
Pero si sólo fuera este el problema aún podríamos hablar benevolamente de falta de tiempos o de objetivos demasiado altos. El gran desastre viene cuando este teatro se conjuga con una mala digestión de los peores arquetipos del teatro “moderno”. Así, el espacio, cubierto de sábanas, se justifica como soporte de unos vídeos que remarcan lo dicho en escena. Se rompe la narratividad con mecanismos tales como hacer correr a una de las actrices por escena sin que haya trabajo corporal de extenuación que provoque otro estado en el intérprete, se rompe la cuarta pared incluyendo al público a participar en la fiesta popular y revolucionaria que se representa en escena… Elementos que se proponen como resultados pero que no funcionan porque no están. Logicamente la veracidad y textura de esas escenas son muy bajas. Además este “mélange” provoca, por otro lado, que la propuesta “Bergman” salté por los aires quedándose sin tiempos propios.
El asunto llega a su cota más alta cuando la propuesta, ya metida de lleno en la parte de memoria colectiva, utiliza los recursos del teatro antropológico que bebe de testimonios. Queda así esbozado el proceso revolucionario con un tono de “cuento” que suscita una nostalgia blanda. Nostalgia que además pierde su posible veracidad cuando se decide utilizar otro mecanismo, el del teatro provocador, político y usurpador de bienpensantes (léase, por ejemplo, Rodrigo García, creador conocido por el Festival), a través de un vídeo en el que se ven gallinas enjauladas mientras se evoca un proceso revolucionario como el del 74, surgido de tanta opresión y humillación; un proceso que es al mismo tiempo mito moderno de Portugal y que ha sido tantas veces “utilizado”, manoseado. La ambigüedad es un terreno fertil, poderoso y delicado, otro es la inconsistencia política.
Es este, en fin, un proceso fallido que nos habla de peligros y nos advierte que en cada código y estilo teatral hay un arte, un arte que hay que perseguir. No intentar plasmar. Y nos habla también de que límites, que pueden tornarse en libertades, tiene la manera de trabajar en una residencia de creación. Procesos abiertos, procesos no acabados, no búsqueda de resultados… Estas palabras tantas veces oidas y utilizadas vuelven a sobrevolar y tomar peso ante este montaje que ha querido presentar una obra acabada, exhibible. Quizás éste sea su mayor error.

P.C.