27.7.10

DISCURSO DIRECTO | Susana Vidal

texto de Pablo Caruana Húder

fotografia de Susana Paiva

Susana llega con ganas generosas de hablar y contar, lo que uno agradece. Directora, escritora y madre desde hace poco, llega exhausta después de una residencia fulgurante en el que en poco más de quince días han estrenado “Simulacros”, obra que ha aperturado la programación teatral de Citemor.
Formada en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, en España Vidal trabajó con gente tan diferente como los catalanes de teatro-danza de Senza Tempo, el andaluz Alfonso Zurro, el propio José Antonio Sánchez o en el tercer teatro español de Atalaya. Llegó en el 98 a la Exposición Universal de Lisboa a Portugal. Momento frenético de actividad y posibilidades. A partir de ahí se fue quedando. Primero trabajando como actriz en el espacio Ginjal con la compañía de teatro U Olho, y luego comenzando a trabajar como directora, estrenando sus primeras piezas (“Quero ser uma porno -Star?”, “Esta é a minha cara”...) y como directora de una compañía de teatro universitario hasta hace dos años (Grupo do Teatro do Instituto Superior Técnico).
Tiene su primera participación en el Festival Citemor en el año 2004 con “Amor crú”. Luego vendría “A Inesperada” en el año 2006, obra sobre textos de Ramón Gómez de la Serna: “era una visión muy personal y basada en los textos radiofónicos del autor. La obra marcó mucho mi trabajo, a partir de ahí se vuelve más poético, más tensos de ver”, recuerda Vidal.
Después de “A Inesperada”, CITEC, la Asociación que dirige Citemor y gestiona el proyecto cultural del Teatro Esther de Carvalho, le propuso un proyecto que pudo verse el año pasado en temporada: “Beija-me”, trabajo visual centrado en una sola actriz, Joana Macias, y que se sumergía en un mundo íntimo y femenino.
Susana dice que este año, en el que ha sido madre, se ha sentido por primera vez extranjera en Portugal, que necesitaba contar algo muy personal y al mismo tiempo contar su relación con la historia de su país. En un escrito de Vidal, que no ha visto la luz, encuentro esta pequeña dedicatoria:

Este espectáculo está dedicado a mi abuelo que nunca conocí, un hombre que escribió teatro durante la República y que murió fusilado el primer día de la Guerra. Sé que era alto... Nunca sabremos donde está...”

Pero como decía, Susana viene con ganas de hablar, así que tan solo tengo que decir:

“¿Y?”:

Susana Vidal: Todo empieza a través de la idea de simulacro, a partir del libro “Simulacros, simulación” de Baudrillard. Empezamos a trabajar sobre la idea de simulacro como una realidad alternativa a la propia realidad. Donde la realidad inventada supera la real. Prefieres un jardín construidísimo que el campo, prefieres una isla con forma de palmera creada por el hombre como hay en Dubai que una natural. Cada vez hay más mundos artificiales que son una hiperrealidad.
Este concepto de artificio en la obra lo relacionamos con la memoria y la historia: cómo la memoria colectiva se va transformando a lo largo del tiempo y nos llega modificada, casi siempre reducida, limitada, manipulada. Y cómo esa recepción afecta a nuestra memoria individual. Queríamos mostrar hasta que punto nuestra memoria se va alterando por cuestiones históricas. A mi abuelo lo fusilaron el primer día de la Guerra Civil Española, no sé porqué, desapareció y con él desapareció esa memoria. Y esa desaparición alteró la memoria de toda la familia. Hace un año mi padre vino a visitarme a Lisboa y me dijo “ah, sí, tu abuelo hacia teatro”. Yo no sabía nada, nunca nadie… Es como un fantasma, durante mucho tiempo no se pudo hablar de él, era republicano y durante la dictadura… Y luego, parece que ya se nos quedó en los genes, ha costado mucho tiempo empezar a hablar de él. De repente, me di cuenta que no sabía nada de mi historia. Y es muy difícil recuperarla, no tengo ni una fotografía suya. Toda este tema, al mismo tiempo, se fue uniendo a la capacidad del ser humano de crear nuestra propia historia simulada como defensa. Disfrazamos la realidad y ponemos lo horrible lejos, eso en Europa lo hacemos muy bien, nos habituamos a una calma cualquiera. Quería contrastar mucho ese tiempo en el que estamos simulando todo el rato que hacemos algo, haciendo público que estamos haciendo, como si hasta que no es público no es real. Buen ejemplo de ello es “facebook”. De ahí el texto que dice María en escena con una bomba en el pecho:

fotografia de Susana Paiva

O abominável desejo de ser sim, de procurar sim, de querer sim, de estar sim, de compor-me sim, de olhar-me sim, sempre sim, perfeita-imperfeita-perfeita-imperfeita-perfeita-perfeita para amar, perfeita para foder, perfeita para ser mãe, perfeita para ser filha, perfeita para ser cantora, perfeita para dançar, perfeita para engatar, perfeita para dizer, perfeita para ver, perfeita para sair, perfeita para criar, perfeita artista, perfeita-mulher, perfeita-mãe, perfeita-filha, perfeita-nora, perfeita-senhora, perfeita-sexy, perfeita-mulher, perfeita-humana, perfeita-sociável, perfeita-todo, tudo perfeito. Todo in-volumétrico, in-sustentável, in-desejável, in-tratável, inconfessável, in-suportável…sim…eu sou assim tão insuportável como me representas, tão estúpida como me apresentas... Não sou perfeita, sim sou perfeita...sou perfeita. Tento não perder tempo, não deixar a oportunidade, mas não estou a conseguir vestir-me de puta hoje... Não posso crer na família, não posso crer em deus, não posso amar, não posso ser puta, não posso ser gorda, não posso ser feliz... Eu sou uma mulher moderna...
Extracto del texto de la obra “Simulacros”

Al final, todas estás ideas se enmarcan en torno a algo muy simple: la fragilidad humana. El miedo, lo horrible del ser humano, de cómo estamos siempre en un recomienzo histórico tanto personal como colectivo. La fragilidad también en la mujer, como lucha física contra nuestro propio y el miedo a desaparecer, como las dos actrices y yo, que estamos en una edad en que el cuerpo va cambiando, nos sentimos frágiles.

¿Cómo ha sido la residencia?

Cuando llegamos a Citemor propuse tanto a Eric Costa (espacio escénico, aderezo y figurines como a las actrices trabajar sobre una pared donde srían a ser fusiladas constantemente. Luego nos decidimos por este espacio que es una rampa que crea como una especie de onda, un poco como el mito de Sísifo, donde las actrices siempre que llegan vuelven a caer al mismo sitio donde son fusiladas.

fotografia de Susana Paiva

¿De qué no estás contenta del espectáculo?

No encontré todavía el ritmo del espectáculo. Necesitaría otra semana. Hay una cosa que me enfurece, parece que montas y ya se acabó. Siento todavía la fragilidad de ritmos en el espectáculo. Han sido 15 días, así nos lo planteamos, lo teníamos claro, y gracias al ritmo que propicia Citemor hemos podido sacarlo adelante. Pero partimos de una situación muy precaria, sin ayudas, sin ninguna subvención. Me gustaría trabajar más como estoy yo en escena (Vidal está pegada a escena e interviene a través de un micrófono en determinados momentos), pero no había tiempo ni dinero para poder investigar esto a fondo, tenía que estar fuera para poder dirigir. Me apetecía estar en escena. Además tenía que escribir… Necesitaba estar fuera.

La dirección de actores parece clara, en cómo se dicen los textos por ejemplo…

La escritura en portugués y español para mí son muy diferentes. El español es mucho más directo, más fuerte, más político. En portugués los textos son más entrecortados, siempre utilizo puntos suspensivos. En esta obra casi todos los textos, menos el que digo yo al principio y el texto de Cabras, que es más para fuera, son en portugués. También escogí trabajar con micros para que las actrices pudieran estar en varios planos, niveles. Yendo de una realidad a otra diferente, del pensamiento a la memoria, de la memoria a la realidad, de la realidad a la “puta” realidad. Busco mucho en teatro un tiempo cinematográfico, no siempre lo consigo, desde “A Inesperada” ando buscando un tiempo extraño que creo está más relacionado con el cine: poder volver atrás, al principio, al presente… Trabajar en el teatro como si montaras en cine fotogramas. Eso es muy difícil también para las actrices, por eso siento que ahora es cuando deberíamos seguir trabajando. La obra no tiene un tiempo teatral, son escenas sueltas, montadas. En cine esto se entiende muy fácil pero en esta obra congeniar los tiempos de sus repetidas muertes y luego poder volver al principio, por ejemplo, es difícil. Y por otro lado está el plano de la memoria, el del pensamiento... Ahí me apoyo mucho creando diferentes espacios estéticos, en el estreno han estado en germen, pero sí busco que cada plano tenga su espacio determinado, extraño. Sé que esta manera de hacer supone un transcurso difícil para las actrices. Por eso también se trabaja mucho con la inestabilidad y la fragilidad de ellas, de las actrices. Y por eso se crea un espacio difícil de recorrer, un espacio fragmentado.

Por cómo las actrices actúan, cómo dicen el texto, podría decirse que el registro se acerca a la tragedia.

Sí, me parece que para hablar del simulacro en este momento político y social no podía alejarme de la tragedia. Estoy en una tragedia yo y lo que está a mi alrededor. Hay algo de pesimismo, no tenemos por donde salir, te puedes meter en tu cápsula, intentar protegerte pero es muy difícil, está cayendo siempre, bombardeando. Quería mostrar cómo el simulacro influencia nuestro miedo, nuestra fragilidad, nuestra propia realidad que tenemos que crearnos… Parece que en este mundo occidental está todo muy bien, muy calmado, no hay tragedia. Y el hombre necesita de la tragedia y esa falta de tragedia nos está ahogando, creando a su vez esa tragedia interior llena de miedo y de pánico.

¿Cómo has jugado con los planos político e íntimo, histórico y personal? La obra comienza y acaba con unas músicas y unos referentes políticos a la Guerra Civil (Ay Carmela, No pasarán…) claros. En cambio, entre estos dos frontispicios reina más un plano personal.

Intento que la relación entre estos dos planos no sean claros. Quería hablar de algo muy íntimo con las actrices. Escogí a estas dos personas por la relación que nos une, trabajo con ellas desde que llegué a Portugal y hay un entendimiento entre nosotras increíble. Queríamos hablar de esta fragilidad de la mujer, del miedo a desaparecer, de una lucha física con nuestro propio cuerpo; y de una memoria que es mía y que pasa a ellas. En cuanto a lo político… Para mí la guerra como concepto tiene una referencia clara que es la Guerra Civil Española, una guerra en la que no puedo ser objetiva, mi abuelo murió el primer día de la guerra, joder, el primero. Toda la historia de mi padre, y mía por tanto, cambió ese día. Yo soy de Córdoba, esto era en un pueblo a 30 kilómetros de Córdoba, una zona muy roja. Y la muerte de mi abuelo cambió todo. La posguerra que pasó mi abuela y mi padre fue muy dura, la familia extendió un silencio sobre esa historia. Y no puedo desconectar mi historia personal de todo esto.


fotografia de Susana Paiva

Pero en la obra hablo más de una historia personal, de fragilidad propia. Hablo de cómo la historia colectiva incide en nuestra propia historia personal. Y como cuando te pierdes ciertas cosas de nuestra historia colectiva, eso, te crea una fragilidad. De esto es de lo que quería hablar. Mi historia, yo, estoy aprisionada entre ese principio y ese final, en esos fusilamientos y bombardeos.
La Guerra Civil tiene un componente muy romántico, mucha gente de fuera, de Portugal, lo ve así. Cuando piensan en un bombardeo piensan en el Guernica, y hubo muchos, olvidados. Y la idea del espectáculo es como mi historia se pierde ahí, en ese fusilamiento, cómo estoy aprisionada por ese momento. La historia nos hace quedarnos aprisionados, el espectáculo fisicamente tiene esta idea, no tiene salida por ninguno de los dos lados, ni al principio ni al final.