10.8.08

COMUNICAÇÃO INTERMITENTE


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Comienza el juego
correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernández

Carlos Fernández está inmerso, ante todo está inmerso al igual que toda la gente que está trabajando con él en esta nueva producción, "10.000 años", una elegía convertida en emoción y ausencia de nuestro presente. Una obra de teatro al fin y al cabo, dos meses de trabajo, de obsesiones y de decisiones constantes... 10.000 años es un giro que recoge y es continuación, un giro donde ha entrado la música como lenguaje y personaje, donde los ensayos en las murallas del castillo de Montemor hacen el trabajo arduo y necesitado de una minuciosa planificación. Creación y planificación, exceso, libertad y minuciosidad. Maneras difíciles de compaginar. Durante varios días y hasta el estreno el viernes día 8 planteamos el juego de ir hablando cuando y cómo se pueda con él. Sin agobiar. Dos o tres pequeñas preguntas aquí y allá. Nada más.

0. Ante todo, rectifique todo lo que crea necesario de este texto precedente, introductorio y limitado...
Van a ser 5 semanas de trabajo. Normalmente mis procesos suelen ser (aparte de todo el trabajo previo de escritura y demás) de entre dos y tres meses de ensayos. Una característica de este trabajo es la intensidad, la búsqueda de resultados artísticos inmediatos, concentrado en un tiempo limitado y corto.


1. Cuando miras al castillo desde abajo, desde la Praça da Republica qué ves?
Lo miro cada día de soslayo. Me gusta inspirarme en él desde dentro y no desde fuera. La obra que estamos haciendo habla desde el interior, desde las entrañas de algo. En este caso el castillo visto desde lejos impone, desde dentro protege. Ese era, supongo, su objetivo original, fortaleza y protección. Y eso es lo que me inspira.


2. Qué echas de menos?
Por encima de todo bañar a mi hija cada noche. Mi familia está aquí conmigo pero el trabajo es muy intenso y me impide estar cerca de mi mujer y mi hija todo el tiempo que me gustaría, ahora, que la niña crece y cambia cada día. Artísticamente, absolutamente nada. Aquí todo está disponible.


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Parte II

correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernández

3. Creo que has estado escribiendo en Montemor... ¿Es así? ¿Te ibas algún sitio especial a hacerlo?
Me cuesta mucho trabajo escribir en espacios abiertos, te diría que me es casi imposible. Soy muy distraído, me voy con una mosca y en un sitio nuevo, desconocido, soy incapaz de hacer algo decente, en todo caso algunas tomar notas, algún boceto de poema… En este caso se trataba de cerrar y definir todos los textos de la obra en tiempo record, un trabajo radical. Así que intenté reproducir un pedazo de intimidad en la habitación de la casa en la que vivimos, rodeado de mis cosas, cubierto y a salvo.

4. El otro día, viendo un ensayo, un trocito, me di cuenta de que otra vez rondaba la muerte, la ausencia y el sentirse abandonado, tirado en este mundo ---- Algo que parece lucha en tus trabajos con la energía, las ganas de contar y compartir y de salirse de escena, del teatro, hasta llegar a la vida...
En este trabajo, y lo que me interesa ahora mismo, desde hace un tiempo, es la palabra como vehículo. A ver como explico esto, con la espesura mental de estos momentos… Intento encontrar una energía que canalice las obsesiones, los estados de ánimo, las miradas y respuestas al mundo. Creo que todos nos debatimos entre dos extremos, con todos sus matices entre uno y otro: la esperanza y la muerte. Las dos están presentes en cualquier circunstancia vital, de una u otra manera. Cada vez escribo más desde ahí y el tema central de los trabajos cada vez es más una excusa para expresar esa contradicción vital constante. Ahora mismo la música me simplifica mucho el recorrido. Al pensar en “canciones” o algo así, me resulta más sencillo viajar de un sitio y el cuestionamiento dramatúrgico es bien diferente. Hay una situación escénica y desde ella se desgranan temas, igual que en un concierto se pasa de la canción de amor desgarrada a la fiesta. Me centro en la palabra, en el momento y dejo salir las cosas.
Desde otro punto de vista, creo que el teatro, ahora mismo, es la posibilidad artística más clara de llevar la percepción del espectador a los límites, de provocar una reacción , una reflexión, uan emoción inmediata.
Yo creo que asumo mis limitaciones a la hora de hacer eso desde las imágenes, desde la construcción espacial u otros elementos que creo que no son mi fuerte. Me centro en hacerlo desde la palabra, provocando la imaginación y la ruptura de los límites en un espacio mental y sonoro.

5.Bueno, Ikerne a la guitarra y Nilo Gallego a los mando de la dirección musical... Homenajéales un poco si quieres y cuenta qué te están dando sus ojos y su música... Como está influyendo eso en el lenguaje más teatral de la obra, en las interpretaciones...
El trabajo musical está siendo quizá lo más gratificante de este trabajo. Ahora mismo me peleo por encontrar una definición para esta obra, más allá de la gilipollez de decir que es un musical. Se puede hablar de un poema escénico musical, de un concierto escénico, qué se yo. Después de unos años escribiendo y dirigiendo es claro que llevo mis textos en una dirección formal que tiene profundamente que ver con la energía, el ritmo, la organicidad de la palabra y la interpretación. La música es un canal abierto importantísimo. Ikerne planta en escena una voz más, una energía nueva, que no es la mía pero que la siento como propia, perfectamente integrada. Eso es maravilloso. Nilo se ha convertido en mi doble, en el doble de la obra y asume una responsabilidad global. Creo que todavía nos quedan muchas cosas por entender de este trabajo pero es tremendamente importante el camino compartido que hemos tomado.


COMUNICAÇÃO INTERMITENTE: Parte III
correspondência entre Pablo Caruana e Carlos Fernandez


Carlos Fernández y su compañía estrenaron este fin de semana en Montemor resguardados por las murallas de su castelo. Dos funciones intensas, "10.000 años" de destrucciones, de fundaciones de ciudades y de asentamientos arrasados, de individuos perdidos, caidos y en busca de redenciones... Historia de ser humano e historia vital e íntima,
Continuamos conversando con él en este diálogo interrumpido sobre el trabajo presentado en Citemor:

6. Ya fue, se estrenó, trabajo, trabajo, función, energía para todos los lados, vuelta a Madrid... Comienzas a vislumbrar un descanso y me imagino continua un no parar de cabeza, un dificil desacelere cerebral que, al mismo tiempo, va mezclándose con las primeras reflexiones con un mínimo de distancia...
Todavía estoy metido allí… Este momento es difícil de controlar. Por un lado planificas las cosas de la vida para seguir adelante, cerrar toda la producción, empezar unas vacaciones… pero hay variables que no puedes manejar a tu antojo. El cansancio es inevitable y demoledor, la cabeza pierde la tensión que te ha mantenido entero y es inevitable un bajón físico y anímico de la hostia. Todavía no está pero se avecina. Con los años vas aprendiendo a manejar y predecir ese momento, pero es difícil de controlar. De todas formas la producción ha sido muy dura e intensa, más que ninguna otra. Somos muchos y hemos concentrado mucho el tiempo de trabajo. A la intensidad se ha unido el espacio de trabajo, no es fácil trabajar al aire libre, el castillo nos ha agotado, sol, frío, viento, mosquitos. En fin, no es que vengamos de la guerra pero desde luego hemos terminado agotados. La primera reflexión es: vaya movida. ¿Qué vamos a hacer con esto ahora? Durante las funciones en el castillo pensaba: tío, disfruta esto porque es muy probable que no vuelvas a ver esta obra en estas condiciones y en cierta manera hay algo en el trabajo que es verdaderamente efímero: la hoguera, la bengala, el castillo, las estrellas y el cielo que nos han acompañado y que envolvían el trabajo. No sé si podremos volver a ver la obra en estas condiciones… pero quise asumir eso y ahí está. Ahora, por un lado es decir: volvemos a la realidad, a los espacios oscuros y pequeños, a las miserias de este entorno artístico, a la lucha, a la soledad, etc. Y esa frase que resuena en la obra “¿Quién va a hacerse cargo de nosotros?”. Por otro, estoy contento y orgulloso de este trabajo, de lo hecho en Montemor, del público alrededor de la hoguera después de la función. Se que hay muchas cosas que tengo que seguir trabajando, cuestionándome, etc. Pero creo haber encontrado puntos de apoyo artísticos importantísimos. Se me ha quedado pegado también un agradecimiento profundo y sincero a Citemor, a su trabajo y apoyo, a su libertad y forma de hacer. Cada rato vuelvo allí y me lleno de ternura y admiración. Son un ejemplo y, en cierto modo esta obra está dedicada a ellos, además de a mi mujer.


7. Creo que ya has avistado Madrid. Un Madrid vacío, lleno de luz y vientos pequeños y salvadores... Sodoma, Gomorra en la anterior obra, Jericó en "10.000 años"... Unas aplastadas en su podedumbre, otras aniquiladas por estar en el mismo centro de lo prometido... Qué cosas crees que tiene Madrid de cada una???
No lo sé. Esta especie de relatos alegóricos sobre las ciudades es más una reflexión sobre el ser humano, sobre la convivencia en general que sobre una ciudad en particular. Los espacios de convivencia me obsesionan y siempre tengo el conflicto sobre cómo tratarlos artísticamente, de una manera poética, no didáctica. La historia de Jericó es la historia de casi todas las ciudades: destrucción y reconstrucción, trasformación constante, mitología, presente y pasado. Todo eso está en Madrid, por supuesto, como estaba la historia de los ángeles que llegan como extranjeros y son rechazados en la anterior obra. Pero si de una manera parto de mis vivencias en esta gran urbe, a medida que voy trabajando me alejo de ellas e intento acercarme a un universal poético más sugerente, más abierto. Madrid está presente, pienso ahora, casi más en la otra parte, en el opuesto, en la soledad y el distanciamiento de un hombre. En la destrucción de una vida.