1.8.07

PROCESSOS - Carlos Marquerie, 1º contacto

fotografia de Jesús Ubera

Não é um festival de resultados, mas de caminhos, para a investigação cénica. É esse périplo o que dá significado. Aqui recolhemos, na medida do possível, esses percursos.

Carlos Marquerie. Director de “El Temblor de la carne”, estreia 10 de agosto.

Este capullo tiene más de 50. Sólo hay dos personas de esa edad con lo que me enganche y ellos se enganchen. Quizá tres. Hace un huevo que no hablo con él. Estomago lleno y vasodilatador, y ganas. No hablamos de teatro, o sí, pero no de su pieza, acaba de ensayar, de trabajar espacio y no merece la pena. Hace dos años estrenó aquí y ahí sí estuve más dentro, sabía cómo iba, de qué, y hubo conversaciones sobre la obra a saco. Ahora no, y está bien.

fotografia de Jesús Ubera

La conversación va yendo, decimos tonterías y entre ellas se nos escapan verdades. No hay manera más agradable, las tonterías y las verdades mezclándose.
Madrid aparece y desaparece, Aviñon –donde ha estado trabajando-, Francia y su CULTURA, la cutrez de nuestro país, el engolamiento galo… Casteluchi, Carlos me cuenta la función de este mounstro del teatro espectácular y artesano al mismo tiempo. Cómo explotan espejos suspendidos, cómo algo arde sin saber cómo…
Asegura Carlos que alguien le dijo que esos textos íntimos y personales de sus obras debía decirlos él, que no era adecuado, justo o no sé qué ponerlo en boca de intérpretes. Nos reímos de la estupidez pero como cualquier cuestionamiento a un trabajo lleva a Carlos a la reflexión de porqué esos textos íntimos, confesionales tienen razón de ser. Sobrevuela ya lejos aquella obra de “El rey de los animales es idiota”, obra donde Carlos puso su vida en escena confesamente por primera vez, cuenta la “parabola” de Kantor viendo desde una ventana su propia obra y de cierto público diciendo “Mira a éste que dramático”… él no imagina algo más bonito. Pero ante todo gravita su último teatro, un teatro del silencio y la meditación, plástico y confeso, un teatro que comenzó hace cuatro años con “2004”, una obra de ruptura y que dentro de una semana va a llegar a nuevo puerto con este “El temblor de la carne”. Nadie dice pero se huele que quizá esta obra esté cerrando una etapa. Hay esa mezcla de tranquilidad ante un trabajo que se sabe está consiguiendo sus logros y el vértigo ante lo desconocido después de la obra hecha. El vértigo de cómo seguir, de para qué y hacia dónde.

fotografia de Jesús Ubera

Nos seguimos mirando a los ojos, hablando de aquello y la nada y el olor del rencuentro en este oasis de pequeñas geografías tranquilas que es Montemor acalla todo dejándolo en ecos, en futuros próximos.

P.C.