12.8.07

DIÁLOGOS - Tiago Rodrigues: “Queremos continuar a trabalhar”


fotografia de Jesús Ubera

Uma oportunidade para revisitar esse género chamado “entrevista”, para humanizá-lo e dar espaço a que o criador se explique e não seja questionado.

TIAGO RODRIGUES: “QUEREMOS CONTINUAR A TRABALHAR”

À conversa con Tiago Rodrigues, membro da equipa de “A Morte do Artista”, projecto estreado no dia 9 de Agosto no Teatro Esther de Carvalho.


Tú fuiste el puente con Citemor, quien propuso el proyecto. ¿Cómo fue la génesis de este proyecto y por qué pensabais que este es el sitio donde debíais estar?

La génesis es que hay un artista que sabe que lo próximo que haga será lo último, eso es la génesis de todo. Es un artista, que no tiene nombre, no quiere mostrar su identidad. Ahí, entra un grupo de personas a las que invita, con las que ha trabajado antes y gente a la que no conoce.

¿No todos le conocíais antes de trabajar con él?

Bueno, había gente que sí, gente que le conocía un poco, como yo, y gente que nada, que vino a trabajar sabiendo las bases del proyecto. En mi caso, más que una complicidad o una amistad personal fue un convencimiento de lo que se estaba haciendo. Pero claro, lo que si se produjo fue una gran intimidad en todos, incluso en la gente que estaba más distante. Yo creo que en relación a él, todos acabamos con gran complicidad.

Bien, ¿decías?

Decía. En el grupo de trabajo entro yo, así que quedamos, discutimos cómo llevarlo a cabo y surge el problema de dónde, ahí propongo yo decírselo a Citemor, hablo con Armando, uno de los directores del Festival, va todo bien, nos entendemos y la residencia se marca para la edición del año pasado, del 2006. Ahí, se torna público el proyecto y empiezan los problemas, surge un interés mediático, de gente que quiere entrevistas, que indagan porque quieren saber quién es el artista. Debido a esto, él decide no hacerlo aquí pero seguir trabajando con Citemor porque hay una relación y una empatía. Aquí el proyecto perdió cualquier posiblidad de privacidad y tranquilidad, se estaba transformando en una especie extraña de “Blair witch proyect”. Finalmente decidimos ir meses más tarde a los suburbios de Lisboa a una pequeña casa donde había un jardín de infancia, un sitio privado y cerrado. Pero claro, la obra proyectada no fue construida nunca, no se hizo porque fue imposible, no hubo tiempo suficiente. No hay obra.

¿Por qué?

Por una cuestión de salud del artista. Pero si quedaron muchos textos y muchas imágenes que habían sido producidos. Documentales de ensayos y de la convivencia que habían sido conducidos por él durante las cinco semanas que duró la residencia. Así que los que estábamos allí trabajando decidimos, no todos, algunos no han querido estar pero han permitido que se trabajásemos con ese material…

¿Por qué se retiran?

Porque pensaban que el proyecto no existía, que sólo teníamos un documental, un rastro de un proyecto que nunca fue. Pero permitieron el uso de las imágenes aunque no participasen en el proceso de selección y de montaje de los treinta minutos que hoy hemos visto. Eso, lo que hoy hemos visto, es una selección de menos de la mitad de los cassetes que existen. Son treinta minutos montados de más de 20 horas de grabaciones. Hay cassetes que todavía yo ni otros del proyecto ni siquiera hemos visto. Por eso, queremos seguir trabajando ese patrimonio que quedó tras esas semanas de trabajo. También hemos empezado a trabajar los textos que él escribio, algunos ya se han empezado a publicar en el blog www.amortedoartista.blogspot.com.
Es muy importante para nosotros no convertir esto ni en un viaje sentimental ni un juego de sombras. Sino tratarlo como lo que es: hay un patrimonio, hay que inventariarlo pero no tiene nombre. Existe una identidad real por detrás a quien hemos dado el nombre de A., así firma los textos, pero no tiene un nombre publico ni identificable.


¿Por qué crees que él decide que este proyecto ha de ser anónimo?

Por la misma razón que decidió parar la residencia de Citemor. Hay algo claro, el proyecto tiene en todo su concepto un elemento publicitario, pero no en la realidad. Si bien Big Brother es muy publicitario pero en su realidad es aburrido de muerte, en este proyecto hay algo de publicitario pero al mismo tiempo en su realidad hay algo muy íntimo y secreto que no puede estar en una televisión, tratado por la gente de televisión. Y lo que hemos hecho hoy aquí y lo que haremos en el futuro será mostrado así. Nunca se tornará publico ni se vendera.

En la película hay un tratamiento de lo que es real y lo que es ficción muy determinado. Dos preguntas: ¿Fue decisión de él hacerlo así, era una decisión propia del proyecto que no se llegó a hacer? Y segundo ¿Cómo es ese tratamiento?

Del mismo modo que este proyecto es anónimo porque necesita de una intimidad, de un secretismo, en el trabajo de A., en lo que quería hacer, había esta preocupación sobre la realidad y la ficción. Por eso, nosotros pensamos, después, que si había que tratarlo había que hacerlo así. Secreto, anónimo y entre realidad y ficción.
Yo he visto el film muchas veces pero nunca lo había visto en una gran pantalla como hoy. Y viéndolo ha habido momentos en los que sé que estamos viendo una repetición, un ensayo, pero no lo parece porque está en medio de todo el documental cotidiano. Hoy me he olvidado un poco de lo que era ensayo y lo que era realidad. Hay ensayos con papel en la mano, pero también hay ensayos más adelantados donde no se sabe bien qué estamos viendo. Hay dos guionistas en el proyecto y tampoco tienes claro qué viene de donde. Nos ha parecido importante no revelar que era real, que era guión, que era repetición o primer ensayo, sino trabajar sobre los fragmentos, sobre los intentos, porque esto es un intento fallido. Hemos tenido seis meses para montarlo. El tratamiento, para mí y para toda la gente que ha montado, visionado y discutido el material, ha estado basado en lo que haría él y en de dónde viene el material.


¿Dónde se va a ver más el film?

Bueno, ahora lo primero es que lo veamos todos. Hay gente que estuvo en el proyecto que todavía no lo ha visto. Hay que verlo todos y después comprender qué queremos hacer, si lo mostramos así o no. Hay un teatro interesado, gente interesada… Hay que decidir si lo mostramos en un circuito, en festivales… Pero lo que nos interesa es mostrar el resto, mostrar más, estamos a mitad y a mí me interesa mostrar más, trabajar más, pero no sé si es una obra o una prueba o un intento… Lo que si es claro es que si llega a ser una obra lo será cuando esté todo junto.
Teníamos un compromiso con Citemor, fuimos nosotros quienes propusimos estar presentes de esta manera en esta edición; y ahora tenemos que pensar. Sí hacemos algo hay que comprender cómo es programado. A mí me gustaría llegar a tener un pequeño libro con los textos que el escribió, por ejemplo, son casi pequeños ensayitos, reflexiones sobre la gente… Hay un patrimonio para catalogar, lo vamos a catalogar.

¿Qué opinión os merece el tratamiento que os han dado los medios?

Lo hablamos el año pasado cuando todo se tornó una locura, porque a nosotros, a mí especialmente me ha afectado mucho. Coger el teléfono y encontarte gente que te llamaba y te preguntaba quién es el que se está muriendo, que si era verdad… Era casi una ofensa, una agresión. Vale que se tornó público el proyecto, pero como proyecto anónimo, y si te preguntan quién es… Por ejemplo, el periódico español El País escribió sobre esto, media página. Yo trabajo en Portugal, en España y en Europa desde hace 8 años y nunca El País ha escrito mi nombre; y en este proyecto hay una persona de la que nadie sabe el nombre y escriben. No estoy hablando de un periódico cualquiera portugués o de la televisión portuguesa, es El País. Ahí, nos quedamos un poco asustados de lo que pasaba y de cómo iba a ser tratado. Y la respuesta de él fue muy simple, no va a ser tratado. Lo hacemos sin que se sepa y luego veremos. No es importante.
Este año ya no les ha importado, no era noticia. Mismo al morbo hay que darle tiempo, se van a olvidar. A mí me gusta esto, por eso para nosotros era importante que no fuera como el año pasado, por eso el pequeño texto del programa está escrito acusando a los medios. Queríamos que se enfadaran, que se irritaran y no nos dieran atención. No sé si había periodistas en la sala o no pero creo que lo hemos conseguido. Queremos seguir trabajando tranquilos.

P. C.