25.7.07

TERRITÓRIOS - À conversa com Júlio Sousa Gomes

Júlio Sousa / Pablo Caruana

As causas históricas situam mas não explicam o presente. Porque é que Citemor tem hoje lugar em Montemor? O que é Montemor? Nesta secção abre-se uma janela para indagar e descobrir esta cidade sustentada em arrozais e que gravita até uma fortaleza.


À CONVERSA COM JÚLIO GOMES

Defensor de las utopias pequeñas, con un punto de locura, este “carapinheirense”, es decir, natural de Carapinheira, un pueblo vecino de Montemor, se mueve entre la duda y el vértigo al cambio sin reflexión, a la mutación incontrolada de la modernidad.

“Yo prefería no tener ahora esta conversación. Estoy en un periodo de muchas dudas, dudar es muy importante. Las dudas son necesarias para luego poder escoger alguna certeza”, comenta. “Yo nací aquí, en Carapinheira. Nací en la Edad Media. Hace 50 años la Península Ibérica era la Edad Media. Y de repente, llegó del 25 de abril (fecha de la Revolución), cuando tenía casi 20 años. Todo empezó a cambiar a una gran velocidad”, complementa.
Pero ese véritigo y esa duda que estas declaraciones muestran se combinan en su cabeza con cierta alquimia, una alquimia que lejos de dejarlee caer en épocas apáticas le provocan un caracter afable y un voluntarismo e hiperactividad insospechados.
Nada más empezar a conversar, Júlio se define:

-Yo soy un pedagogo. En la pedagogía no trabajas con piedras ni con objetos, trabajas con personas, con un material realmente difícil. Y la pregunta que me hago desde hace ya más de 20 años es como ser util, como servir.

Buff, difícil oir esto, “servir”, alguien que define su función en el mundo así. Y aquí estamos hablando con el hombre que duda en esta casa levantada con sus manos, su esfuerrzo y el de otros que el supo convocar. Una casa, que hoy tiene un aire acogedor, que surge al final de una cuesta infernal y que desde hace tiempo ha optado, como el pueblo que la acoge, por una estructura circular. Sus paredes y la de los edificios colindantes son recorridos por un poema de Nuno Judice, “Receita para fazer o azul”. Este edificio es una excepción, un experimento, una rara avis, en una colina donde el tópico de la decadencia y el abandono portugués predominan –por otro lado en su mejor acepción, es decir, dando rincones de belleza desgastada-. Júlio lo cuenta bien:

-Hace siete años decidí comprar aquí una casa. Ya había trabajado en CITEC –asociación cultural de Montemor de donde surgió el Festival Citemor-, en el mismo Festival, había tenido ya experiencias con las escuelas de acá, con el folklore, con el rock. Y me vine acá porque pensaba que era posible transformar este pueblo, recuperarlo teniendo en cuenta sus especificidades. Buscaba una transformación que se basara en recuperar el pasado y avanzar hacia una cierta idea de contemporaneidad. Es una labor para la que se necesita quizá un siglo o dos, difícil.
Esto era un monte de ruinas, tenía el proyecto de ir recuperando el pueblo, de un urbanismo con un objetivo claro: la felicidad de las personas. De esa preocupación nace esta casa donde estamos ahora y que se ha recuperado con mucho esfuerzo. Han pasado toneladas de piedras por mis manos, escabamos para construir el patio interior con carretillas y nuestras manos. Nos conducía un espíritu contemporáneo pero la intervención era medieval, sacábamos la tierra artesanalmente porque hasta aquí no llegan los tractores ni las máquinas. Con las mismas piedras que salían fabricamos los muros de la casa. Para colocar la piedra de la escalera fueron necesarios 20 bomberos… La casa está llena de historias, esta es realmente mi obra de arte.


Una casa bautizada como Quarteirão das Artes y que alberga los dos proyectos culturales y vitales de Júlio. El de un urbanismo que recupere esta ladera aquejada de muerte y el de un proyecto llamado Cooperativa de Teatro dos Castelos y que tiene en su festival de primavera su principal actividad. Un festival que tanscurre los fines de semana de mayo, junio y julio y que se define por su transversalidad.

El Festival de Quarteirão Primavera es un proyecto que intenta crear también una estructura humana, que intenta abarcar todas las realidades del pueblo, incluso intenta hacer política. Pero desgraciadamente,si no tienes poder poco puedes hacer. Pero, como decía, el lado humano es fundamiental, puedes tener grandes ideas, hay mil proyectos bonitos pero sino cuentas con el trabajo continúo de la gente, con una sana relación con la comunidad en la que estãs, no hay nada que hacer.
En estos momentos, la cooperativa que hemos creado, Teatro do Castelos, cuenta con un grupo de rock, otro de música clásica y dos proyectos de grupos de teatro con las escuelas de aquí. El proyecto de esta cooperativa se complementa al de CITEC. CITEC es teatro, y Teatro do Castelos, es teatro orientado a las escuelas, y música, intervención cívica, artes plásticas, folklore que se cruza con música de vanguardía. Es un proyecto heterogéneo que busca esos cruces, ese espacio común.


¿Y el presente?
Estoy poniendo más fuerza y trabajo en la cooperativa y aparcando un poco el proyecto de urbanismo hasta que solucione el problema de este espacio. No tengo ayuda local para el centro del Quateirão das Artes, la que hay es insuficiente y discplicente, no hay comprensión. El centro necesita una orientación más unviersal en el que se impliquen ayudas a nivel nacional e internacional. Yo he estado prestando este espacio a la cooperativa pero no voy a poder continuar haciéndolo.Quiero vender la casa, no puedo mantenerlo, pero venderla a un proyecto de interés público. Lo importante es que esto siga siendo una plataforma de encuentro para las personas, y que sea utilizado por Citemor, por la cooperativa y por el municipio. En estos momentos el Quarteirão das Artes está parado, está cerrado, esta es la situación, pero vamos a luchar para que siga siendo un espacio para la cultura.

Júlio al igual que el Festival lucha con una realidad: Montemor, pueblo acogedor pero un tanto especial:
La integración con la población del pueblo es difícil, es una población anciana y se sigue teniendo una imagen de un pueblo muerto. Pero los habitantes están contentos porque dicen vivir en una “tristeza contentinha”. Yo no estoy contento. La gente mayor no creo que ya cambie, de ahí que el trabajo esté con los niños, es un trabajo de largo plazo, un proyecto cultural que hay que ir haciéndo poco a poco.
Montemor ahora está creciendo, hay nuevos asentamientos, provocados por gente que sale de Coimbra por dinero, aquello es la ciudad más cara de Portugal. Y además están comenzando nuevos proyectos de industria que van hacer que esta localidad cambie mucho y rápido. Va a ver una fábrica de pilas ecológicas de una empresa malaya, por ejemplo. Eso es dinero, riqueza y cambio. Vamos a ver..

Sitio preferido de Montemor:
Creo que Montemor en sí es sorprendente. Entras en la casa de una persona, miras por la ventana y lo que ves es siempre diferente. Es esa capacidad de sorprender lo que la define.

Relación con Citemor:
He ayudado y acompañado desde hace muchos años al Festival. Lo dirigí en 1990. Luego me fui y estuve fuera mucho tiempo. Y desde que he vuelto,hace 17 años, he seguido colaborando y acompañando. Voy a ver los espectáculos, propongo proyectos, nos hemos reunido Citemor y yo para ver cómo presionar al Ayuntamiento a que se involucre con el Quarteirão… Sigo acompañando.

Del Festival me gusta:
Su cosmopolitismo. Es excelente.

Creo que se puede mejorar:
Un Festival tiene también que ser creativo, no puedes repetir siempre el mismo modelo. Tiene que haber espacio para la sorpresa. Y mejorar la relación con la comunidad. Citemor ha perdido público. Eso es importante, hay que mantener el lado experimental pero intentar también saber recuperar y hacer nuevos públicos.

Mi recuerdo más vivo del Festival:
El que yo dirigí en el año 90. Me acuerdo de mi ingenuidad. De yo subido en una poltorona haciendo discursos a la población.

El espectáculo que más se grabó en tu cabeza:
Un espectáculo de la compañia lisboeta Teatro da Garagem, “Mudanças”, en el 2001 Era un montaje muy fuerte. El espacio era el campo y una nave agrícola, un espacio precario en el que veías a los actores luchar contra y hacerse con él, con las máquinas agricolas que había allí… Fue maravilloso.

P.C.