25.7.07

DEAMBULAÇÕES

fotografia de Mariana Barassi


Espaço para a reflexão aberta de pessoas que gostam de deambular.



SÁBADO 21:

Llegada, abrazos y reencuentro con Montemor. Todo sigue siendo “mor”, desde el dentista, dentalmor, hasta el camarero de la Praça da República.
Los recuerdos son muy vivos. Manuela correteando por la plaza con tan sólo dos años, la iglesia abandonada donde Carlos Marquerie estrenó su primera obra aquí, hoy comida por la vegetación y por enormes flores amarillas, los sonidos de los coches,los marcos de las ventanas siempre mirando hacia attrás, las sillas del bar.
El recibimiento ha sido caluroso. Armando, Tozé, Vasco, Helena… Incluso más de lo que esperaba. Nos han dedicado tiempo y atenciõn cercana. Y vimos teatro, y acabamos como siempre arriba, en el castillo, con la actriz que hacía de cocinera regalando un concierto de musica brasileña, metida en el papel de “Anita en Brasil”. Música y tranquilidad, primera noche.

P.C.



Domigo 22:

Se ha muerto Jesús Polanco, el hombre más poderoso de España, el dueño del mounstro mediático llamado Prysa.

Todo cerrado. Las calles empinadas van levantándose. Son las 8:30, la niebla nocturna se disipa y va dejando nitidez en paredes y colores. Sube el volumen de los televisores, voy viendo ventanas y puertas abiertas de estas pequeñas casas de Montemor, habitadas, por lo menos por esta gente madrugadora, por gente mayor, ya anciana. Gente que lava la ropa o va preparando la comida en cocinas solas. La voz de un cura dando misa se va repitiendo en estos espacios íntimos pero abiertos. Ellas, al verme pasar, me miran con cierto recelo, como sorprendidas en un acto privado. No es coña. Ya son tres las cocinas donde suenan voces amplificadas y teatralmente espirituales.. Teatro ritual convertido en soniquete.

“Prysa ya controla el 94´39 % de Media Capital” (Diario de Noticias). Las páginas ensangrentadas de Polanco, arquetipo del periodismo que decidimos no hacer. Su última sonada alocución: cargando contra el Partido Popular, diciendo que son los fascistas de antes, de Franco. La ética olvidada, el recuerdo de lo que uno fue maltrecho, la memoria que quiere ser quien uno fue, la semántica vacía.

Y estos putos gatos, hechos a trasquilones, con ojos de loco, son los amos de las esquinas, de los escalones desgastados de estas calles siempre circulares y hacia arriba. Gatos cabrones, gatos inamovibles, que te examinan y podría asegurar que estãn dudando en tirarse erizados y con uñas a mi cuello o seguir regentando su posición de trono. Ellos ganan, me voy por la calle de al lado.

P.C.